CHELES 1936. PRIMERA PARTE
CHELES 1936. PRIMERA
PARTE
El año 1936, se inicia en Cheles, con la restitución de
los concejales socialistas que habían sido depuestos a finales de 1934: tras
las elecciones de febrero de 1936 y donde el Frente Popular de izquierdas ganó
los comicios, el Gobernador Civil de la provincia, ordena, tomen
posesión los nuevos ediles. El 24 de febrero se reunieron en el
ayuntamiento D. Manuel Botello González, D. Manuel Rodríguez Huertas, D. José
Bermejo Guijarro, D. Eduardo Contador Cordero, D. Horacio Torrado del Barco,
Sixto Sánchez Nolasco, Manuel Aragüete Gudiño y Adolfo Rosado Mayorga.[1]
En seguida se procedió por votación a elegir alcalde
presidente del consistorio, resultando elegido por mayoría D. Manuel Botello
González por cinco votos, también se eligió tras esta votación, quién sería el
primer teniente de alcalde, siendo el más votado, por unanimidad, Manuel
Rodríguez Huertas. El cargo de segundo teniente de alcalde recayó sobre D.
Eduardo Contador Cordero. En esta misma sesión se designó como Regidor Sindico
a José Bermejo Guijarro.
El día 25 de febrero el nuevo alcalde D. Manuel Botello
González, reunió de nuevo a los miembros del Frente Popular, con el propósito
de dar posesión del cargo de concejal a D. Valeriano Valencia Contador, cuyo
señor fue nombrado por el Sr. Gobernador Civil de la provincia, y por error
involuntario, dejaron de consignar su nombre en el oficio recibido del Gobierno
Civil.
Valeriano Valencia Contador
Completado el número de concejales, la corporación
municipal comienza su andadura siendo su primera preocupación el tema del paro
obrero, llevando a efecto el día 26 de febrero, una exposición del señor
alcalde en la que decía lo siguiente: qué para solucionar, en parte, el grave
problema del paro obrero que están atravesando muchas familias de este pueblo,
se hacía necesario que una comisión del ayuntamiento, se traslade a Badajoz,
con el fin de recabar, de los elementos oficiales de la provincia, la rápida
tramitación de los expedientes, para poder dar comienzo los trabajos en el
camino vecinal de este pueblo a Villanueva del Fresno; y a la vez, se enteren,
en la Delegación Provincial del Trabajo, si están en vigor las disposiciones
relativas a las preferencias de trabajo del hombre sobre la mujer, causa por la
cual, en parte, puede solucionar la crisis de trabajo.
El concejal D. Manuel Rodríguez Huertas expone: que es
necesario ocuparse, en esta sesión, de designar una comisión, qué a la mayor
brevedad posible, estudie los expedientes que se hayan instruidos con relación
a las propiedades de este término, que puedan estar afectados por la Reforma
Agraria, por ser bienes señoriales y, una vez examinados por esta comisión y
estudiado en debida forma, se dé cuenta de la actuación de la misma al
ayuntamiento, para que por este organismo se acuerde lo procedente. Los
encargados de esta última comisión serán: D. Eduardo Contador Cordero, D. Sixto
Sánchez Nolasco y D, Horacio Torrado del Barco.
El 29 de febrero de 1936, van a comenzar a fraguarse
movimientos que tratarán de expulsar de sus puestos de trabajos municipales, a
todos aquellos que no son fieles a la República. Ejemplos tenemos varios,
siempre según los concejales del momento, quienes exigirán a obreros como D.
Aurelio Contador López, recaudador de impuestos en el ayuntamiento, el pago de
una fianza en metálico de 20.000 pesetas si quiere mantener su puesto de
trabajo. Lo mismo se le va a pedir al depositario de fondos municipales D. José
Ambrona Bermejo, acordándose por unanimidad, exigirle una fianza de 10.000
pesetas y que esta se haga en efectivo. Directamente, sin fianza por unanimidad
de los concejales, se acuerda destituir de su cargo, al oficial del
ayuntamiento D. Ángel Díaz Nogales. Se acordó igualmente destituir al
repartidor de quinina, D. Alejandro Valencia Méndez y a la encargada de la
limpieza del ayuntamiento Enriqueta del Carmen Pitera, así como a la
abastecedora de agua para las escuelas, Micaela Bermejo Cuello.
Los argumentos que exponían los miembros del Frente
Popular para justificar estos despidos eran: que el oficial del ayuntamiento D.
Ángel Díaz Nogales, ha tenido una mala actuación en contra del Gobierno
Constitucional, y por la propaganda hecha hasta el día 16 del presente mes en
contra de las izquierdas. El secretario del ayuntamiento en cumplimiento de
cuanto le ordena la vigente ley municipal en su artículo 213 hace constar, que
ha advertido. al ayuntamiento, la ilegalidad del acuerdo tomado en relación con
la destitución del oficial de este consistorio D. Ángel Díaz Nogales, al que se
expulsa sin formación de expediente, y que la fianza exigida al recaudador de
impuesto D. Aurelio Contador López, no es la exigida por ley, y que, a pesar de
esta advertencia, el acuerdo fue tomado por unanimidad.
El concejal D. Eduardo Contador Cordero manifiesta: que
además de su actuación, en relación con el oficial del ayuntamiento D. Ángel
Díaz Nogales, este es el hijo del cacique de este pueblo y es contrario al
régimen actual.
Estas actuaciones van fraguando un odio visceral
entre determinados clanes, fomentando con estos acuerdos, la ira e indignación
de muchos ciudadanos de ambos bandos políticos. Se expulsó al repartidor de
quinina y ocupó su cargo D. José Leitón Mayorga, con el sueldo anual de
365 pesetas. Se nombró encargada del abastecimiento de agua para las escuelas,
a las vecinas María Jesús Angoña Sopa y Dolores Angoña, aprobando como
encargada de limpieza del ayuntamiento y del laboratorio, a la vecina de esta
villa, Claudia Sánchez Nolasco.
El día 6 de marzo la nueva corporación y a propuesta de D.
Sixto Sánchez Nolasco, acuerdan por unanimidad, que con arreglo a la ley
de justicias publicada recientemente por el Gobierno de la República, se
obligue y denuncie al propietario de la Dehesa de “Don Juan”, del término de
Alconchel, D. Fermín Pocostales, a que laboree en su referida finca la parte de
barbecho que venían haciendo hasta el presente año los yunteros de este pueblo,
los que han sido despedidos de la misma, hasta el extremo, de que no han podido
relvear la parte que tenían sembrada de trigo en el año anterior.
El paro obrero seguía preocupando y mucho a la Corporación
proponiendo el alcalde D. Manuel Botello González, gastar 300 pesetas en obas
públicas para paliar el paro tan grande que existe en la población, siendo
aprobada tal propuesta por unanimidad. El concejal D. Adolfo Rosado Mayorga
propone: que no se emplee nada más que un obrero de cada casa, y qué si alguno
de los trabajadores se le comprueba por denuncia, de que se ha negado a
trabajar con los patronos abonándoles estos el mismo jornal que el
ayuntamiento, por querer lucrarse de los trabajos públicos, se le elimine sin
que se le vuelva admitir en las obras públicas, siendo aceptada la proposición
por unanimidad.
Otros de los puntos importantes a tratar por D. Manuel
Botello González fue el siguiente: qué con la nueva ley ordenada sobre la
secularización de los cementerios, corresponde la administración y custodia de
los mismos a los ayuntamientos; no ignoran los señores concejales, que el de
este pueblo y hasta el día de hoy, ha sido administrado por el clero, esta
presidencia procede y decide: que este cementerio, sea incautado y que todos
los derechos que ha ejercido la Iglesia, pasen a la Corporación Municipal. Los
concejales por unanimidad piden: que este acuerdo se ponga en conocimiento del
Sr. Cura párroco, a fin de que este cese en sus funciones.
El ayuntamiento acuerda destituir al recaudador de este
ayuntamiento D. Aurelio Contador López sin la formación de expediente, por no
haber presentado la fianza metálica que se le exigió, con el voto en contra del
concejal D. Manuel Rodríguez Huertas, que dice, que para destituirlo se
instruya el correspondiente expediente. Se acuerda por unanimidad nombrar
interinamente para este cargo a D. Eleuterio Gómez Contador.
El secretario hace constar con arreglo al artículo 213 de
la vigente Ley Municipal, la ilegalidad del acuerdo y a pesar de la
advertencia, el acuerdo fue tomado por mayoría.
Con fecha 11 de marzo de 1936, el concejal Sixto Sánchez
Nolasco manifiesta: que los funcionarios Ángel Díaz Nogales y Aurelio Contador
López, son contrarios al régimen constitucional, y que esto es causa suficiente
para que se instruya a cada uno su expediente. Los concejales D. Manuel
Rodríguez Huertas, digo Aragüete Gudiño, D. Horacio Torrado del Barco, D.
Adolfo Rosado Mayorga, D. Eduardo Contador Cordero, D. Valeriano Valencia
Contador y D. Manuel Rodríguez Huertas, están conforme con la proposición del
Sr. Sánchez Nolasco, y el concejal D. José Bermejo Guijarro manifiesta: que no
procede la instrucción de expedientes contra estos funcionarios, porque no han
cometido falta alguna.
Los animales, estercoleros, arroyos que atravesaban el pueblo o
estaban cerca, solían ser elementos propagadores que producían problemas
sanitarios en muchas familias, con fecha 15
de marzo de 1936, el vecino Carlos Caramelo de los Santos, denuncia, qué en la
Avenida de la Libertad, existen varias viviendas en las cuales se alberga una
cantidad de ganado, cabrío como de cerda, por ser contraproducente contra la
salud pública, por la falta de higiene en que se encuentra. El concejal D. Sixto
Sánchez Nolasco defiende la petición del vecino Carlos Caramelo e impulsa, que
es de urgente necesidad, prohibir el alojamiento de ganado en referidas casas,
por ser ciertamente dañino, para la salud pública y estar vetado por el
reglamento de sanidad.
Mientras Carlos Caramelos luchaba por quitar de las
inmediaciones de su casa estos malos olores, muy comunes en la época que
estamos tratando, ya que, mulas, burros, bueyes, gallinas, cerdos, palomos,
conejos, gatos, perros y otros animales, vivían en muchos corrales de las
casas, en esos mismos instantes, otros ciudadanos, intentaban solucionar otros
problemas relacionados con su economía y puestos de trabajo.
De nuevo protestan de manera escrita los trabajadores
destituidos del ayuntamiento, pidiendo que se les restituya en su puesto de
trabajo que esta corporación les quitó, llevando como respuesta, la negativa
del consistorio. D.
Ángel Díaz Nogales escribió una solicitud al ayuntamiento contando: que al
presentarse a tomar posesión de su puesto de trabajo en el ayuntamiento del que
fue destituido, sin la formación de expediente, pedía la restitución en su
cargo, y el concejal
D. Sixto Sánchez Nolasco le manifiesta: que este debe quedarse destituido sin
la formación del expediente de ninguna clase, basándose en la contrariedad que
ha traído desde antes del 16 de febrero, fecha de las elecciones hasta el día
16, en contra del régimen constituido, repartiendo candidaturas y coaccionando
para que no votaran a las izquierdas y si a la derecha. Lo mismo planteó, Alejandro
Valencia Méndez, el que fuese repartidor de quinina y D. Evaristo Macías
González, que ocupaba el puesto de relojero, manifestando este último: qué
habiendo sido destituido por el ayuntamiento del cargo de relojero de esta
villa, para el que había sido nombrado por el ayuntamiento, y considerando
arbitrario dicho acuerdo, pide la reposición de su cargo. El ayuntamiento
acuerda desestimar dicha solicitud.
Los problemas dentro de las filas de izquierdas no se hacen esperar,
y el concejal D. Valeriano Valencia Contador,
hace constar: que el Sr. alcalde se ha extralimitado en sus funciones antes de
tomar posesión en el ayuntamiento, en dar las listas de los individuos que
habían de constituir el ayuntamiento, no dando la que se había acordado y nombrando
cuatro concejales de cada partido, debiendo haber sido cinco socialistas y
cuatro de Izquierda Republicana. Así mismo hace constar, que se ha informado,
qué en junta general del Partido de Izquierda Republicana ha dicho el señor
alcalde a un afiliado, que en las elecciones municipales podían borrar los
nombres que le diera la gana, y por tales asuntos, propone un voto de censura
contra el mismo.
El Sr. alcalde manifiesta, que en la lista que dio al
Gobernador Civil para el nombramiento de los concejales, propuso cinco
socialistas y cuatro de Izquierda Republicana, y así se ha verificado, cuando
en el oficio de nombramiento no figuran nada más que cuatro de cada partido,
únicamente hace constar, que verdaderamente cambió el nombre de uno de los
socialistas llamado Manuel Rodríguez Marín, y dirigió a Sixto Sánchez Nolasco
por considerarlo más capacitado para el cargo de concejal y sin miramientos
personales.
Los señores concejales Adolfo Rosado Mayorga, Sixto
Sánchez Nolasco, Manuel Rodríguez Huerta y Eduardo Contador Cordero, acuerdan
ponerle el voto de censura propuesto por Valeriano Valencia Contador, mientras
que los concejales D. José Bermejo Guijarro, D. Horacio Torrado del Barco y D.
Manuel Aragüete Gudiño, no están conforme con dicho voto de censura.
Estos enfrentamientos van a conseguir, que las relaciones entre los
concejales que representan a los grupos de izquierdas se vayan deteriorando, y
otros, aprovechen las divisiones, para conseguir con sus tentáculos, controlar
y dinamitar la mole izquierdista.
Algunos vecinos presentaban solicitudes, pensando en su futuro
inmediato, y algunos concejales, aprovechaban su situación, para sacar
adelante, algún que otro negocio aprovechando la mayoría de sus colegas en el
ayuntamiento.
En esta misma sesión se aprobará por unanimidad, conceder
autorización al concejal Manuel Aragüete Gudiño, para instalar un kiosco de
bebidas y café en la Plaza de la República, y que este sea de cuatro ventanas,
para que el público pueda ser atendido en las mejores condiciones, utilizando
dos metros en cuadro.
Otros ediles, trasladaban manifiestos de vecinos, que le
habían trasladado de forma oral, y que ellos trasmitían en pleno a la
Corporación Municipal con el fin de solucionarle el
problema planteado. Un ejemplo de ello lo tenemos en la exposición del concejal
socialista D. Valeriano Valencia Contador,
quién alegó: que el vecino Manuel Sierra Sierra, le ha solicitado, que la
lápida que se haya instalada en el cementerio de este pueblo, con la
inscripción de Cementerio Católico, la depositen en su poder, pues dicha lápida
fue colocada siendo alcalde del ayuntamiento Manuel Sierra Marín, padre del
solicitante. Los concejales, consideraron justa la petición del Sr. Sierra, y
acuerdan que dicha estela obre en su poder.
De nuevo uno de los expulsados de su puesto de trabajo D. Aurelio Contador López,
eleva una instancia en la que manifiesta: que se le ha notificado un acuerdo de
fecha 29 del mes de febrero, en la que se le exige, que presente una fianza de
20.000 pesetas para garantizar el cargo de recaudador de arbitrios y
repartimientos que viene desempeñando, considerándole contrario, por las
siguientes razones.
Primero: Porque al ser nombrado para dicho cargo no se le
exigió fianza, y siendo el nombramiento ejecutivo, no puede ser modificado por
simple voluntad de la actual corporación, y porque la fianza exigida la
considera desproporcionada al importe de los débitos que se recaudan. Los
concejales socialistas y los de Izquierda Republicana acuerdan no haber lugar a
la reposición.
Mientras D. Aurelio Contador se tiene que marchar con la negativa de
los grupos de izquierdas, uno de los concejales decide dimitir de su cargo, no
como concejal, sino como depositario del ayuntamiento, cese que se trasmite
el 25 de marzo de 1936, manifestando D. Eduardo
Contador Cordero: qué dado su delicado estado de salud, le es imposible seguir
desempeñando el cargo de depositario de fondos municipales de este
ayuntamiento, presentando su dimisión irrevocable, quedando nombrado para dicho
cargo, el concejal D. Horacio Torrado del Barco.
La vida de pobreza, incertidumbre, enfermedades y otras
negativas del periodo que estamos analizando, seguía su curso diezmando física
y mentalmente a muchos ciudadanos del municipio. Los ediles del ayuntamiento
seguían potenciando sus divisiones entre sus mismos compañeros de ideario
político, es por ello, que el día 29 de marzo, vuelven a la carga los concejales
socialistas contra el alcalde de Izquierda Republicana D. Manuel Botello
González pidiendo su dimisión. Las razones que exponen y que consideran
negativas en su comportamiento, son las siguientes: se le considera, contrario
al régimen constituido, por las maniobras que viene haciendo en contra de la
República, toda vez que en la noche última al retirarse las fuerzas de asalto
de la localidad y terminada de instruir las diligencias que vinieron hacer por
el Exm Sr. Gobernador Civil de la provincia, solamente por darle vivas a la
República, el Sr. alcalde ordenó la salida de las fuerzas de la Guardia Civil a
la calle, para ametrallar al pueblo. Ordenó el cierre de los establecimientos
de bebidas sin que ocurrieran desordenes de ninguna clase, causando perjuicios
a los dueños de dichos establecimientos con su medida.
Basándome en lo que dispone el artículo 81 de la ley
municipal, que taxativamente argumenta, que este puede ser destituido por la
mayoría absoluta del ayuntamiento, pide la dimisión del alcalde. Todos apoyan
la destitución, menos, José Bermejo Guijarro.
El alcalde se defiende argumentado: que no presenta la
dimisión del cargo que representa, por entender, que no ha cometido falta
alguna, siendo el único defensor y valedor del régimen constituido. Que todo lo
que exponen los concejales es una farsa que me quieren levantar, por no
prestarme a movimientos mal hechos como: invasión de fincas y otros análogos a
estos, citándome para que entre en las cárceles a patronos e individuos del
pueblo, por no ajustarse a los jornales que estos recibían con anterioridad a
la venida del Sr. delegado del trabajo, reunión sostenida en este ayuntamiento.
El concejal D. Adolfo Rosado Mayorga argumenta: que el
primero que ha invadido fincas ha sido el Sr. alcalde, pues este ha rayado en
la dehesa del Hatillo en la tierra cedida para los yunteros, cuatro fanegas de
tierra. El alcalde replica: qué él no ha invadido fincas y que esta tierra
le ha sido cedida por el propietario D. Antonio Moreno Arteaga.
Como vamos observando, son varios los problemas que se
plantean en estos primeros meses del año 1936, enfrentamientos entre los
elementos de izquierdas, invasiones de fincas, patronos enfadados por estas
ocupaciones, destituciones
de trabajadores no colocados por los que tienen las riendas de la gobernación
local, y en este punto, el 30 de abril, D. Sixto
Sánchez Nolasco, insiste en la destitución de Ángel Díaz Nogales, aportando el
dato, de que dicho trabajador municipal, es miembro de Falange Española y que
esa razón es más que suficiente para que se lleve a efecto su despido. El
alcalde insiste, que el movimiento que quieren hacer ciertos concejales es
completamente ilegal.
Por estas razones donde el enfrentamiento de los sujetos
de izquierdas es una realidad, el concejal Sixto Sánchez Nolasco manifiesta,
que presenta su cesión en el cargo de concejal, por ser incompatible con el
señor alcalde y con el secretario, por ser el primero un incondicional de las
derechas, hasta el extremo, de haber metido en la cárcel a los afiliados de
Izquierda Republicana y estar vendido a las derechas; y el secretario Manuel
Valencia, por ser un aliado de la derecha. Qué en las elecciones de
compromisario, el Sr. alcalde iba coaligado con la gente que votaron a Calvo
Sotelo y a los fascistas, y que por esa razón, protesta ante los poderes
público de la actitud del alcalde por ser incompatible con el régimen actual.
El 4 de mayo, un grupo de vecinos del pueblo, acostumbrados
a pasear en la plaza, protestan, que se ponga el indicado Kiosco en la Plaza de la República, toda vez,
que los jóvenes de ambos sexos y otras muchas personas, suelen utilizar la
plaza para pasear. El ayuntamiento desestima dicha instancia y acuerda por
mayoría, que dicho kiosco se haga en el sitio indicado por el consistorio.
Otros vecinos de la población como D. Manuel López
Rodríguez, Cristóbal Ambrona de la Rosa y Emilio Aragüete Rodríguez, solicitan
autorización para construir tres kioscos en la Plaza de la República. Su
petición es denegada por el consistorio.
El tema del Kiosco atraerá la atención de los concejales,
por varios motivos. Uno de ellos es la suspensión de la obra de dicho templete
por orden del alcalde D. Manuel Botello, y por las ordenes verbales dictadas
por el Sr. Gobernador Civil. Lo cierto es, qué durante la noche, alguien ha
derribado lo construido del kiosco, y culpan al alcalde de no haber hecho
averiguación de quienes han podido ser los detractores de la obra. Nunca se
supo quienes fueron.
La pobreza seguía instalada en la población, y algunos
vecinos, seguían acudiendo al consistorio a pedir ayuda, el 4 de mayo, Isabel
Bas de Los Santos, no puede dar teta al bebe que tiene y pide la socorran. Es
ayudada por el ayuntamiento.
La Reforma Agraria iba muy lenta y las tierras no se
repartían, los obreros, junto a sus líderes, ocupaban fincas como medio de
protesta ante la situación desastrosa de la economía. El ayuntamiento pretende
mandar una comisión para entrevistarse con el Ministro de Agricultura y con el
Director General del Instituto de Reforma Agraria, para hacerles ver, la
urgencia y la necesidad de que en este pueblo se hagan los asentamientos en las
fincas que poseen la Condesa de Via Manuel y Cheles y otros señores
propietarios como los de D. Juan, Hatillo, Martinvaca de Abajo y otros
terrenos, aportando según los concejales de izquierda, un beneficio para el
pueblo.
El ayuntamiento en su vista y teniendo en cuenta que desde
la entrada de la República se viene pleiteando este problema sin que se haya
podido conseguir, se acuerda que el alcalde sea el comisionado para tal fin,
teniendo en cuenta, la carencia de recursos en este consistorio.
El concejal D. Horacio Torrado del Barco, presenta su
dimisión el 17 de junio como depositario, ocupando su puesto el concejal José Bermejo
Guijarro. Las izquierdas no se entendían y tanto los socialistas como los
miembros de Izquierda Republicana, andaban desconfiando unos de otros, hasta
tal punto, que el alcalde D, Manuel Botello González, tuvo que ir a poner en
conocimiento del Gobernador Civil de la provincia, la agresión sufrida en su
persona a manos del concejal Sixto Sánchez Nolasco, y la alteración de orden
público, originada por tal causa.
Nunca imagine, que D. David González, cura de
Cheles, se dedicase a la venta de libros, lo cierto es, que el religioso,
se acercó hasta el ayuntamiento, para venderle un Diccionario de Espasa cuyo
coste recibido fue de 150 pesetas, el glosario literario era para la
biblioteca.
El 18 de julio se va a celebrar una nueva
sesión acudiendo los miembros de izquierdas, pero manifestando una vez
más, estar en desacuerdo con el alcalde, ya que consideran ilegal su
presencia, ante los diferentes votos de censura puestos contra su persona.
Recordemos, que este día, estalla la guerra civil en España, y los hombres
comprometidos con el Frente Popular, crearán un comité que funcionará desde el
18 de julio de 1936, hasta el 14 de agosto del mismo año, día que Cheles pasó a
ser controlada por las tropas nacionales. Este comité, según la documentación
encontrada, trabajó, entre otras cosas, en dar ordenes de detención de personas
de derechas, requisas etc.
Los miembros que conformaban este comité eran las
siguientes personas.
Manuel Rodríguez Huertas
Valeriano Valencia Contador
José Sosa de los Santos
Alfonso de los Santos Contador
Manuel Rodríguez Marín
Toribio Leal del Carmen
José Durán Alejo
Adolfo Rosado Mayorga[2]
Como ya
hemos venido comentando en algunos artículos anteriores, la Segunda República promulgó la
importante Ley de Reforma Agraria. El
ambicioso proyecto propuso expropiar grandes latifundios para repartirlos entre
sus jornaleros; además de otras muchas mejoras para los trabajadores del campo:
modernización, subida de salarios, jornada de ocho horas, seguro de accidentes
para los campesinos, prohibir la expulsión de campesinos arrendatarios, se
obligó a los terratenientes a cultivar las tierras y no dejarlas baldías,
créditos a los campesinos para la explotación de sus tierras, etc. A pesar de
las grandes expectativas que había levantado, la aplicación la Ley de Reforma
Agraria, esta estuvo muy limitada. Por otro lado, los terratenientes se unieron en un bloque de
oposición.
Ya en agosto de
1931 crearon la Asociación Nacional de Propietarios de Fincas Rústicas, desde donde
boicotearon la Reforma Agraria, contribuyendo notablemente al retraso en su
aprobación y aplicación.
Una de las invasiones más sonadas fue la del cortijo de la
Talanquera, propiedad de D. Juan Díaz Ambrona, y donde el ayuntamiento, a
posteriori, va a dar por escrito en el año 1940, una lista de personas, que
según el alcalde que regía el ayuntamiento, D. Andrés Marín, participaron en
tal acto.
Los hechos según el documento ocurrieron el día 4 de agosto y los
participantes fueron:
José Núñez Durán, qué en esos momentos, año 1940, se encontraba
detenido en la cárcel.
Alfonso de los Santos Contador, cuyo paradero era, estar huido en
Portugal.
Carlos Caramelo de los Santos, que estaba en la cárcel.
Manuel de los Santos Contador, que estaba en la cárcel.
Manuel Rodríguez Marín, que se encontraba huido en Portugal.[3]
Tras el saqueo, regresan a Cheles amparados y vitoreados por el
entorno social que representa el Frente Popular, y todo, aparentemente, aparece
tranquilo y controlado por los grupos de izquierdas en la población. Es tanta
la serenidad, qué al día siguiente, 5 de agosto, se hará el último pleno en democracia, en el que ya no aparece el que fuera
alcalde D. Manuel Botello González, sino que la presidencia la ostenta de
manera provisional, el primer teniente de alcalde D. Manuel Rodríguez Huertas.
Este mismo personaje manifestó: que el objeto de esta reunión era dar cuenta de
la detención por el Frente Popular del que era alcalde de este ayuntamiento
Manuel Botello González, toda vez que este individuo, en lugar de hacer una
defensa de la República, cual está en el ánimo de todo buen ciudadano, hizo una
campaña inicua y rastrera traicionando a los elementos del Frente Popular. Los
acuerdos que este comité tomaba, los vulneraba en un todo, teniendo
conocimiento el secretario de lo que ocurría en las reuniones y trasmitiendo el
funcionario a sus colegas de derechas lo acontecido, traicionando ambos a la
República con estos ejercicios.
Los concejales aprueban para alcalde del consistorio a D.
Manuel Rodríguez Huertas. Firman el acta, D. Valeriano Valencia Contador,
Manuel Rodríguez Huerta, Eduardo Contador Cordero, Adolfo Rosado y Sixto
Sánchez Nolasco.
Un día después, el 6 de agosto, se llevará a efecto la
destrucción de altares, imágenes, vasos sagrados y otros elementos del interior
del templo católico. Hay varios documentos que nos habla de lo que ocurrió y
las personas que participaron en tan sonada profanación religiosa. Con fecha 7
de octubre de 1940, el alcalde Manuel Marín, ofrecerá y mandará la siguiente
lista de participantes en los hechos relatados.
José Núñez Durán,
que en esos momentos se encuentra en la cárcel.
Alfonso de los Santos Contador, se encuentra huido en
Portugal.
Carlos Caramelo de los Santos, en la cárcel.
Manuel de los Santos Contador, en la cárcel.
Manuel Rodríguez Marín, huido a Portugal.
Enrique Rangel Ambrona, en esta villa.
Damián Martínez Ambrona, en esta villa.
Antonio Sierra Bermejo, huido a Francia.
Francisco Núñez Bermejo, huido a Francia.
Sixto Sánchez Nolasco, se ignora su paradero.
Saturnino Díaz López, se ignora su paradero.
Evaristo Sierra Bermejo, en esta villa.
Manuel Álvarez Bueno, en esta villa.
Claudia Sánchez Nolasco, en esta villa.
María Jesús Angoña López, en esta villa.
Castora de los Santos, en esta villa.
Juan Zarallo Aragüete, en la cárcel.
Adrián Bermejo Guijarro, en esta villa.
Miguel Rangel Núñez, en esta villa.
Este mismo alcalde, pero con fecha 1 de septiembre de 1943,
argumenta: qué en este pueblo durante la dominación roja, fue profanada la
iglesia parroquial, destruidas las imágenes en casi su totalidad, sin que
fueran objeto de malos tratos los encargados de su custodia. Los principales
autores fueron los vecinos de esta villa que se exponen a continuación.
David Bueno
Justo Sosa González
Valeriano Valencia Contador
Manuel de los Santos Contador
Carlos Caramelo de los Santos
Antonio Sierra Bermejo
Esta realidad obedecía a un plan organizado y ejecutado
sistemáticamente.
Todo, excepto las imágenes, han sido reparados.
Tenemos que decir, que ni David Bueno, ni Justo Sosa González, ni Valeriano Valencia Contador, aparecen en la anterior lista, por lo tanto, hay algo que no cuadra, y para más inri, existe otro documento del comandante de puesto de la Guardia Civil de Cheles, D. Marcelino Ortega Sánchez, que con fecha 7 de septiembre dice lo siguiente.
Consecuente a su respetable escrito fecha 31 del pasado
julio, en el que, interesa le informe, sobre las profanaciones de iglesias,
ermitas, vejaciones o malos tratos de que fueron víctimas los encargados de su
custodia, tengo el honor de participar a V. S. I. lo siguiente; la iglesia
parroquial fue destruida, en parte, durante la dominación roja, los días 9, 10
y 11 de agosto de 1936, abarcando imágenes y sus ornamentos. Algunas de ellas
fueron mutiladas a tiros y con herramientas; antes y después de consumados
estos hechos, los individuos de izquierda hicieron guardias en las afueras del
templo, por lo que no puede precisarse, los nombres de los individuos que
realizaron estas profanaciones. La realización de estos actos se debe
principalmente, a elementos llegados de Olivenza, los que alertaron a los de
esta villa. El cura párroco fue detenido en su casa y llevado posteriormente a
la ermita del Cristo bajo el mismo aspecto, donde fue objeto de algunas
vejaciones, todo lo expuesto no fue debido a un plan organizado.
El alcalde dice en el anterior documento, que fue un plan organizado y ejecutado sistemáticamente por personas de Cheles, y el comandante de puesto indica, que las personas que cometieron estos delito fueron gente venida de Olivenza, y que no fue un plan organizado. Surgen muchas preguntas. ¿Que se pretendía con estos movimientos? ¿Justificar los actos mortales que se cometieron acusando a personas de la localidad que no cometieron esas acciones? Demasiados errores cometidos, por personas que no visualizaron ni fueron testigos de los actos.
Dios guarde a V. S. muchos años. Cheles 7 de septiembre de 1943. Firmado el Comandante de Puesto de la Guardia Civil Marcelino Ortega Sánchez.[6]
El alcalde dice en el anterior documento, que fue un plan organizado y ejecutado sistemáticamente por personas de Cheles, y el comandante de puesto indica, que las personas que cometieron estos delito fueron gente venida de Olivenza, y que no fue un plan organizado. Surgen muchas preguntas. ¿Que se pretendía con estos movimientos? ¿Justificar los actos mortales que se cometieron acusando a personas de la localidad que no cometieron esas acciones? Demasiados errores cometidos, por personas que no visualizaron ni fueron testigos de los actos.
Queridos lectores, saquen sus propias conclusiones.
Nos plantamos en esta
primera parte a principios de agosto de 1936, y nos vamos a la búsqueda de
documentos que nos hablen de lo ocurrido en los días y meses posteriores que
quedan para finalizar este año. Es por ello, que os emplazo, a que sigáis atentos a los sucesos
acontecidos en dicho anuario, y os acerquéis a la historia, porque los sucesos
y crónicas del pasado, son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.
[1]
Diputación de Badajoz. Área de Cultura. Archivo Municipal de Cheles. Código de
Referencia ES. 06042. AMCH. 1.101//26.2
[3] Archivo
Histórico Nacional. FC-CAUSA GENERAL-, 1054, EXP. 27
[4] Archivo
Histórico Nacional. Causa General. Caja 1054. 27
[5] Ibid.
1056. EXP. 18
[6] Ibid. Caja
1056. EXP. 18.


















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