Cheles 1936: Segunda Parte
Cheles 1936: Segunda Parte
En los días primeros de agosto y de forma escalonada, fueron entrando detenidos en la ermita del Cristo de la Paz, con el fin de garantizar, que estos no se sublevasen contra la república ni contra los miembros más significativos de izquierdas de la población. Un total de 54 hombres y una mujer estuvieron sufriendo en pleno verano, la falta de libertad hasta el día 22 de agosto, fecha de la ocupación del pueblo, por los sublevados.
En los días primeros de agosto y de forma escalonada, fueron entrando detenidos en la ermita del Cristo de la Paz, con el fin de garantizar, que estos no se sublevasen contra la república ni contra los miembros más significativos de izquierdas de la población. Un total de 54 hombres y una mujer estuvieron sufriendo en pleno verano, la falta de libertad hasta el día 22 de agosto, fecha de la ocupación del pueblo, por los sublevados.
Dormían en una media
manta que cada uno había llevado ya que no había espacio para la manta entera,
en pleno verano, impregnados de sudor y otras secreciones, estas personas
estuvieron un día y otro sin ningún tipo de higiene. Sus necesidades mayores
las hacían en el cercado del Conde acompañados de dos milicianos, mientras que
el orinar, lo hacían en una vasija que había sido lata de sardinas, de las que
entonces, había en los mostradores de las tiendas. Cuando estaba llena, siempre
había un preso para ir a verterla a dicho cercado, con su vigilancia
correspondiente.
Las mujeres de los presos
podían llegar hasta la puerta con la cesta de la comida y una muda limpia, para
que al menos, sus cuerpos no oliesen tanto, el calor sofocante que en esos días
acontecía, obligaba a cambios frecuentes.[1]
Las personas que
estuvieron dentro de la ermita fueron las siguientes
Santiago Acedo Acedo,
carabinero.
Cristóbal Ambrona de la
Rosa, labrador.
Emilio Aragüete
Rodríguez, industrial.
Victor Barbancho
Caballero, veterinario.
José Bermejo Guijarro,
labrador.
José Borrego Ortega,
industrial.
José Luis Castro,
empleado.
José Luis Castro Aguilar,
secretario.
Juan Contador Bañas,
bracero.
Martín Contador Marín,
labrador.
Manuel Contador Rangel,
labrador.
Manuel Cordero Sierra,
labrador.
Manuel de la Cruz Bañas,
propietario.
Manuel de la Cruz
Salguero, labrador.
Adolfo Díaz Ambrona,
propietario.
Ramón Díaz Ambrona,
labrador.
Francisco Díaz Nogales,
estudiante.
José Díaz Nogales,
labrador.
Enrique Díaz Pizarro
médico.
Salvador Durán Torrado,
guarda.
Francisco Felipe García,
albañil.
David González Sánchez,
cura ecónomo.
Manuel Gudiño Lora,
labrador.
Máximo Herrera Ambrona,
labrador.
Emilio Leal del Carmen,
obrero.
Francisco López
Rodríguez, labrador.
Julio López Rodríguez,
labrador.
Justo Macías González,
herrero.
Antonio Marín González,
labrador.
Antonio Márquez Maqueda,
obrero.
Francisca Márquez
Márquez, bracera.
Gustavo Martínez B;
estudiante.
Leonardo Mayorga
Contador.
Nicasio Mayorga Valencia,
bracero.
Filiberto Mira Méndez,
bracero.
Abelardo Perales Moreno,
labrador.
Justo Pitera Contador,
labrador.
Antonio Recio Cordero,
labrador.
Florencio Rivera
Rodríguez, bracero.
Quintín Rodríguez
Ambrona, labrador.
Remigio de la Rosa
Ambrona, labrador.
José de la Rosa Correa,
labrador.
Florentino Rosado
Mayorga, empleado.
Fidel Salguero Acuña,
propietario.
Alfonso Sánchez León,
comerciante.
José Julián Serrano
Palacio, chofer.
Cristóbal Sierra Ambrona,
labrador.
Manuel Sierra Ambrona,
labrador.
Eduardo Sierra de la
Rosa, labrador.
Adolfo Sierra Sierra,
labrador.
Hipólito Sosa Angoña,
obrero.
Manuel Troca Salguero,
labrador.
José Troca Marín,
labrador.
Manuel Troca Nieva,
propietario.[2]
Dolores Losada Rangel,
fue la única mujer que prefirió estar detenida, en este caso, en la iglesia del
pueblo, a cambio de que soltaran a su marido de la ermita del Cristo, el motivo
vino dado, porque sus hijos pequeños preguntaban constantemente por su padre, y
ante este problema familiar, decidió hablar con miembros del comité del Frente
Popular. Dolores expuso su argumento y este fue aceptado. Estuvo vigilada
dentro del templo, ya destruido en parte, por una mujer miliciana.[3]
Los vigilantes, que
turnándose controlaban a las personas detenidas en la ermita, eran los
siguientes.
Adolfo Caramelo de los
Santos
Francisco Núñez Bermejo
Antonio Valencia Méndez
Francisco Sierra Rosado
Modesto Aragüete Angoña
Domingo Recio Gudiño
David Bueno
José Valencia Contador
Adrián Bermejo Guijarro
Juan Zarallo Aragüete
Justo Pitera González
Antonio Mayorga Valencia
Ramón Durán Mayorga
Joaquín Aragüete
Rodríguez
Juan Aragüete Rodríguez
Manuel Márquez Bueno
Manuel Álvarez Bueno
Los directores de todos
estos movimientos, siempre según la documentación encontrada, fueron los
siguientes miembros del Frente Popular.
Manuel Rodríguez Huertas
Valeriano Valencia
Contador
José Sosa de los Santos
Manuel Rodríguez Marín
Toribio Leal del Carmen
José Durán Alejo
Adolfo Rosado Mayorga
Justo Contador López
Carlos Caramelos de los
Santos
Antonio Sierra Bermejo
Manuel Aragüete Rodríguez
Manuel de los Santos
Contador
José Botello Bermejo
Alfonso de los Santos
Contador.
Estas personas estuvieron
funcionando, desde el día en que estalló la guerra civil, 18 de julio de 1936,
hasta el 22 de agosto del mismo año.
Al quedar redimida la
población, muchos de los que estaban ejerciendo la misión de vigilancia en la
ermita del Cristo, se dieron a la fuga. Portugal recibió a un buen número de
ellos, otros fueron detenidos antes de cruzar la frontera y encarcelados; el
verdadero terror había hecho acto de presencia, y su impronta, no solo quedaría
grabada en documentos oficiales, sino también en la memoria de muchos
ciudadanos del pueblo.
A partir de entonces, las
nuevas autoridades pusieron en práctica una estrategia de “limpieza política”
con el propósito de eliminar cualquier vestigio democrático republicano en la
localidad. La encomienda era clara y contundente: sembrar y plantar, con
ciertas actuaciones, que ya se venían desarrollando en otras poblaciones de
Andalucía y sur de Extremadura, el miedo y el terror.
En cuanto a la represión
franquista ejercida sobre personas de Cheles, 19 fueron las víctimas, la
mayoría de ellas a causa de los fusilamientos irregulares durante el año 1936.
La primera víctima fue
Andrés Vázquez Martínez, de profesión jornalero, de estado casado, con tres
hijos, su lugar de defunción fue Badajoz, y la fecha registrada el 25 de agosto
de 1936.
Los primeros
fusilamientos colectivos no comenzaron hasta pasadas cuatro semanas desde la
ocupación, siendo el primero de estos días el 16, en que tres vecinos fueron
pasados por las armas, según las defunciones del registro civil de Olivenza,
aunque sus muertes aparecen en Badajoz. Estos cheleros republicanos fueron los
siguientes.
Juan Angoña Rodríguez,
alias <<Jarrita>> de 47 años, casado, fusilado el 16 de septiembre
de 1936.
Justo Pitera Mayorga,
alias <<Tinoco>> de 43 años, casado, fusilado el 16 de septiembre
de 1936.
El joven José Quintero de
los Santos, alias <<Marujo>> de 22 años, fue inmolado el 16 de
septiembre de 1936.
El día 24 de septiembre,
otros tres cheleros van a morir fusilados, sus datos obtenidos, como los
anteriores, se encuentran en el registro civil de Olivenza, en el libro de
defunciones.
El joven German Bueno, de
20 años, sufrió su martirio en Olivenza, fecha de su fusilamiento en las tapias
del cementerio, 24 de septiembre de 1936.
Otro mártir de la
democracia fue el joven chelero llamado Marcelino de los Santos Contador, alias
<<Raimundo>>, zapatero, de 18 años, soltero, muerto el 24 de septiembre
de 1936.
Sacrificado en nombre de
Dios y de la Patria, fue Justo Sosa González, obrero agrícola, de 57 años,
casado, con 4 hijos, cuya defunción, como el resto, aparece en Olivenza, con
fecha 24 de septiembre de 1936.[4]
Los suplicios seguían adelante, con la
diferencia, de que ahora, se ejecutarían de manera pública, para dogmatizar y
enfatizar, a través del horror y el terror, el respeto y el seguimiento al
nuevo régimen a instaurar, el Nacional Catolicismo.
El día 25 de septiembre
de 1936, dos nuevas personas serán abatidas, por apóstoles del nuevo régimen
instaurado. Los asesinados fueron.
Salvador Leal del Carmen,
de 35 años, casado, fue asesinado en Badajoz, el 25 de septiembre de 1936, su
registro de defunción se encuentra en el ayuntamiento de Cheles en el libro de
defunciones de la fecha indicada.
Lo misma muerte le vino,
en este mismo día y por fusilamiento, a Trifón Pérez Vázquez, de 47 años, de
estado civil, casado.
El día 27 de septiembre
de 1936, va a ser uno de esos amaneceres, donde los tambores de guerra sonarán,
con más fuerza que nunca en Cheles. Se prepara un fusilamiento importante y
tiene que quedar huella y señal para la posteridad, como si de una obra
trascendental y preponderante se tratara.
La lección y catequesis callejera, de espanto y atrocidad que
visualizarán los ojos de muchos cheleros, marcará y rubricará el devenir de los
republicanos del pueblo.
La plaza se será el
calvario y escenario donde se fraguará la humillación y desprecio por la vida,
y donde de ensalzará y enaltecerá la muerte, en honor y gloria a la santa
cruzada franquista o <<guerra santa>>. Los inmolados y ofrendados
al Dios de la guerra, fueron el farmacéutico del municipio y su esposa,
matrimonio formado por D. Rafael de la Rosa Hurtado y Dª Elisa Senar Carillo.
Ambos serán protagonistas
del sacrificio expiatorio que se desarrollará en el foro de la localidad,
postergando y vilipendiando la inocencia de las víctimas, en favor de Cristo
Rey y la patria. Desde luego si Cristo Rey hubiese hecho acto de presencia en
esos momentos en Cheles, hubiera echado a latigazos a todos aquellos que en su
nombre, estaban vulnerando y quebrantando los Mandamientos de la Ley de Dios.
Al tomar Cheles los seguidores de Franco, este
matrimonio huyó gracias a la complicidad de un buen hombre de derechas que les
informó de lo que les podía ocurrir sino se marchaban. Decidieron escaparse y
se refugiaron entre juncos en el arroyo de Cuncos, donde un vecino de Cheles
montado en burro, le llevaba la comida diaria que una buena mujer del pueblo
les hacía cada día. A este buen samaritano que ofrecía su tiempo para tan cristiana
labor, lo interceptan y le preguntan que adonde se dirige, contestando: que va
para el campo a segar hierva para el ganado. Regresa al pueblo, pero aún le
queda una noble misión que desplegar, avisar al oculto y disimulado matrimonio,
para que abandone su madriguera y se marchen a Portugal, porque él ya no le
podía traer de la comida, ante la sospecha evidente que estaba creando.
Obedecen al generoso y
compasivo amigo, y deciden poner rumbo hacia el vecino país, allí montan en un
camión, que pasará la frontera, y llegarán desapercibidos y disimulados hasta
Los Santos de Maimona donde serán detenidos. Desde esta población serán traídos
hasta Cheles, para que su escarmiento sirva como lenitivo y esencia para el
engrandecimiento de los ideales de la nueva España a construir.
Son encarcelados el día
26 de septiembre, y algunas mujeres que estimaban los buenos comportamientos de
los farmacéuticos, decidieron llevarles unas mantas para que pudiesen dormir y
algo de comida. Un falangista que las ve les pregunta, a que han venido al
ayuntamiento, y estas contestan, que a traerle lo anteriormente expuesto. La
contestación del seguidor de José Antonio Primo de Rivera fue: cuando
terminemos con estos ya veréis lo que os ocurrirá a vosotras.
El día 27 por la mañana,
todo estaba preparado. Cuentan testigos de los hechos, que el farmacéutico
natural de Olivenza, al ver la plaza llena de gente y los pistoleros preparados
para su cometido, comenzó a llorar. D.ª Elisa, mucho más fuerte que su marido,
se mantuvo firme y con su cabeza bien alzada, al momento sonaron las
detonaciones, cayendo el matrimonio al suelo y siendo rematados por el tiro de
gracia. Lo visto por los presentes, fue aterrador, ya que hasta algunos niños
que salían de la escuela, fueron obligados a tener que presenciar acto tan
cruento y abominable.
Sus cuerpos fueron
cargados en un camión de color rojo y trasladados al antiguo cementerio, por el
camino, y según testigos que presenciaron los hechos, hicieron con sus cuerpos,
verdaderas barbaridades impropias de un ser humano.
Al día siguiente, las dos
mujeres cheleras que les acercaron las mantas y la cena, junto a otras cinco
nativas de la población, sufrieron en presencia de una nueva plaza abarrotada,
el pelado al cero de sus cabezas, y la ingesta de aceite de ricino. Todas estas
mujeres rapadas fueron desnudadas y paseadas montadas en un camión, por las
calles de la población, para que sufriesen la humillación y el desprecio
público. El aceite de ricino las hacía defecarse en el mismo furgón, mientras algunos
vecinos y vecinas, afines al franquismo, les gritaban riéndose de ellas,
<<putas rojas>>, así como otros adjetivos descalificativos, propios
de gente sin moral.
Cuando decidieron
dejarlas marchar, estas mujeres caminaban en dirección a sus casas desnudas y
malolientes, derivado de la deposición y evacuación de sus vientres. Fueron
socorridas por otras samaritanas, vecinas de buena moral, qué al verlas en tal
estado por las calles de la población, las ayudaron a lavarse y a vestirse,
practicando con ellas la verdadera caridad y misericordia que otros no
tuvieron.
El 25 de octubre de 1936, dos nuevos cheleros serán
asesinados, los registros civiles nos dan la siguiente información al respecto.
Julián Recio Gudiño, jornalero, de 37 años de, de estado casado
y con tres hijos, natural de Cheles, fue fusilado el 25 de octubre de 1936.
Otro fusilado fue Claudio Bas de los Santos, jornalero, de 30
años, casado, con dos hijos, fue ejecutado el mismo día que el anterior.
El 23 de noviembre de 1936, dos nuevos vecinos de la
localidad serán torturados y asesinados en pro del nacional catolicismo, estos
hombres fueron los siguientes.
José Ferrera González, jornalero, de edad de 25 años, de
estado casado y con un hijo, fue fusilado en el cementerio en la fecha indicada
anteriormente.
El siguiente inmolado fue Lorenzo Martínez López, jornalero,
de edad de 35 años, casado y con un hijo, fue ejecutado por fusilamiento en la
fecha indicada.
Aún nos quedan tres muertes más que se fraguarán en diferentes
fechas, una en 1938 y la otra en 1940, ya en tiempos de posguerra. Los
aniquilados fueron los siguientes personajes.
Ángel Flores Rivero, carabinero, de 26 años, soltero, lugar
de defunción Cheles, siendo asesinado el 27 de junio del año 1938.
El 10 de abril de 1939, murió fusilado en Alcázar de san Juan, Javier Correa Bañas, el registro indica que su muerte fue ejecutada con arma de fuego.
El último condenado a muerte fue Valeriano Valencia Contador,
jornalero, de 32 años, con tres hijos, fue fusilado en Badajoz el día 14 de
septiembre, festividad del Santo Cristo de la Paz, de 1940.
Otro condenado a muerte fue Adolfo Caramelo, por sentencia 4 de julio de 1939, a quién después se le conmutó la pena.
Manuel de los Santos Contador, natural de Cheles, fue condenado a muerte el 8 de septiembre de 1938, su pena fue conmutada.
Otro Chelero que tuvo la suerte de que se le conmutara su condena a muerte fue, Toribio Leal del Carmen, quién fue sentenciado a la pana capital el 8 de septiembre de 1938. Fue acusado de formar parte del comité de la localidad,
También fue condenado a pena capital Manuel Núñez Durán, natural de Cheles, siendo condenado el 3 de octubre de 1939.
Las fuentes que contienen estos datos relacionados con las conmutaciones, se encuentran en el Archivo General Militar de Avila, AGMA y en el Gobierno Militar de Badajoz, conmutación.
Manuel Aragüete Gudiño, era concejal de Izquierda Republicana en Cheles, cargo del que dimitió, según sentencia, tras la formación del comité de defensa. después de la ocupación del pueblo, y al enterarse de que un hermano suyo legionario había desertado, huyó a Portugal, por miedo a posibles represalias. Al regresar a Cheles, fue detenido y, tras pasar por el consejo de guerra en noviembre de 1938, acusado de un delito de "auxilio a la rebelión", resultó absuelto. (Gobierno Militar de Badajoz, caja 10, sentencias 1938, expediente de Manuel Araguete).
El día 5 de septiembre se
formalizó la Comisión Gestora que llevaría las riendas del consistorio con las
directrices del nuevo régimen a instaurar, la documentación al respecto nos
dice lo que sigue.
En la villa de
Cheles a 5 de septiembre de 1936, se reunieron en estas casas consistoriales,
previa citación, los señores D. Emilio Aragüete Rodríguez, D. Andrés Marín
Troca, D. Máximo Herrera Ambrona, D. Martín Contador Marín y D. Arturo Sosa
Huertas; bajo la presidencia del Sr. alcalde presidente de la Comisión Gestora
D. Manuel García Fernández y con la asistencia del Sr. secretario.
El Sr. presidente manifestó: que el objeto de esta
reunión era, el de proceder a dar cumplimiento a la orden del Exmo Sr.
Gobernador Civil de esta provincia, de fecha 21 del pasado mes de agosto, en la
que se ordena: se proceda a la constitución de la Comisión Gestora municipal de
este ayuntamiento.
Por la presidencia se ordena al secretario la lectura
de mencionada orden, y enterados los asistentes, se procedió a dar posesión de
los cargos de electores de este ayuntamiento a: D. Emilio Aragüete Rodríguez,
D. Andrés Marín Troca, D. Máximo Herrera Ambrona, D. Martín Contador Marín y D.
Arturo Sosa Huertas, los que una vez enterados de los derechos y obligaciones
que el cargo les impone, ofrecieron cumplirlo bien y fielmente.
Enseguida se designó por unanimidad para el cargo de
primer teniente alcalde, a D. Andrés Marín Troca, de segundo teniente alcalde,
a D, Emilio Aragüete Rodríguez y de sindico, a D. Máximo Herrera Ambrona.
El día 11 de
septiembre, comienza su andadura la nueva Comisión Gestora, con su nuevo
alcalde, D. Manuel García Fernández, una de sus primeras actuaciones comenzó
por la expulsión de gente de izquierdas que trabajaban en el consistorio. El
primer sujeto suspendido de su trabajo fue Emilio Cuello Gallana, de quién se
escribe lo que sigue.
Que teniendo conocimiento que el guardia municipal
Emilio Cuello Gallana, ha estado en contra del movimiento salvador de España, y
que la actitud de la familia ha sido muy deficiente, hasta el extremo, de
proferir en voz pública el régimen soviético y estar identificados con el mismo
programa socialista de cuyo centro fue directivo, y al que según informes
pertenecía; es por ello, que consideramos a este personaje todo un peligro para
esta España grande y libre que nos proponemos construir. Le consideramos
elemento sospechoso y acordamos la destitución fulminante de este empleado.
Enterado los concejales de lo expuesto, acordaron por
unanimidad prestarle su aprobación.
El segundo teniente alcalde D. Emilio Aragüete
Rodríguez expone: que los empleados de este ayuntamiento D. Ángel Díaz Nogales
y Leandro Valencia Méndez, han estado suspendido de empleo y sueldo, el primero
durante un mes y el segundo durante seis meses por causa del gobierno
socialista. Se hacía preciso que para no perjudicar los intereses de estos
empleados y castigar los desmanes cometidos por los concejales que componían el
ayuntamiento anterior, y de acuerdo, con lo dispuesto en la vigente ley
municipal, que preceptúa: que cuando un empleado se le suspenda de sueldo sin
que en el expediente quede bien probada la falta cometida y tratándose de
empleados administrativos, esta tiene que ser propuesta por el secretario como
jefe, y como estos trámites no se han cumplido, serían responsables de los
haberes, los concejales que votaron la destitución o suspensión, teniendo que
abonar inmediatamente el salario no pagado a los ya referidos empleados. Los
concejales aprueban por unanimidad que se lleve a efecto lo expuesto.
El primer teniente de alcalde D. Andrés Marín Troca
argumenta, que se proceda a instruir expediente de destitución a los empleados:
D. Aurelio Contador López, Claudio Gallana Cayero, Gustavo Contador Rosado y D,
Nicodemo Díaz Jiménez, por considerarlos elementos complicados en contra del
movimiento salvador de la Patria, designando para juez instructor del
expediente, al presidente de la comisión D. Manuel García Fernández y al
secretario del ayuntamiento.
Con fecha 30 de septiembre encontramos la destitución
oficial de estos funcionarios, con la matización, de ser contrarios al nuevo
régimen.
Se dio cuenta por el secretario D. Manuel Valencia
Contador, de una memoria en la que se dice, que los libramientos del uno al
quince del año actual han desaparecido de las arcas municipales, haciendo
responsable del importe de 132,50, 204 y 60 pesetas, a los concejales del
Frente Popular y al alcalde D. Manuel Botello González, quienes tendrán que
pagar las cantidades expuestas.
El nuevo régimen venía limpiando todo lo que oliese a
republicanismo, y ensalzaría las buenas acciones desarrollada en momentos de
gobierno del Frente Popular. En Cheles, y con fecha 7 de octubre de 1936, el
concejal Emilio Aragüete Rodríguez expone: que no ignoran los señores de la
comisión, el espíritu altamente altruista y las grandes dotes de sentimiento
humanitario, de que está dotado el Agente de Investigación y Vigilancia D.
Sixto Fernández Nacarino. Este varón declaró: qué desde la iniciación del
glorioso movimiento salvador de España, ha estado luchando por su triunfo sin
vacilación de clase alguna, y con grave riesgo para su vida; debiéndose a su
activa actuación, el que no hubiese habido en la población durante el mandato
de los marxistas ningún hecho desagradable. Este hombre anteponía, ante las
salvajadas de los rojos, no solamente su vida, sino el pan de sus familiares, y
es por ello, que se ha hecho acreedor, a que esta Comisión Gestora recompense,
en parte, su valiente actuación, ya que con todas las recompensas que se le
hagan, nunca llegará a pagársele la deuda que con él tenemos contraída.
Se acordó nombrar hijo adoptivo de la población de
Cheles a D. Sixto Fernández Nacarino, y a la vez, que se ponga este acuerdo en
conocimiento del Gobierno Nacional de Burgos, Gobierno Civil y Militar de esta
provincia, y ante el comisario jefe de los servicios de Investigación y vigilancia
para conocimiento de estas autoridades.
Se acordó construir unas escaleras para la entrada
hacia la Academia de Música y cuartel donde están alojadas las fuerzas de
carabineros, así como el arreglo de las cocinas, donde ha de condimentarse, las
comidas que han de hacerse por las señoritas falangistas a los niños
necesitados. También se acordó cooperar con una peseta diaria, con el comedor
de niños huérfanos y desamparados que se va a establecer, con la cooperación de
la falange femenina de esta población.
Otras de las acciones a desarrollar era el cambio de
nombres de calles impuestas por los republicanos en Cheles, tomándose la
decisión siguiente el 17 de octubre.
Se acuerda retirar los nombres de Pablo Iglesias,
Fernando de los Ríos, Alcalá Zamora, Avenida de la libertad, y la de todos
cuantos individuos han cooperado con el inicuo gobierno marxista, que tanto
daño ha causado a nuestra querida patria y, sustituirlos, por los de los prohombres,
qué con riesgo de sus vidas, han librado a España de las garras de Moscú.
En su virtud quedan sustituidos los nombres de las
calles que a continuación se expresa sustituyéndolos por los siguientes.
Pablo Iglesia por David González
García Hernández que se llamará Sixto Fernández
Plaza de la República que se llamará Plaza de Diaz
Ambrona
Alcalá Zamora que se llamará Franco
Avenida de la Libertad que se llamará Avenida Queipo
de Llano
Zarcita que se llamará coronel Yagüe
Pilar que se llamará General Mola
Fernández de los Ríos que se llamará José Antonio
Primo de Rivera
Plaza de Castelar que se llamará Plaza de Calvo Sotelo
Tahona que se llamará General Cabanillas
Pías que se llamará General Varela
Concluido este pleno, y habiéndose tomado las medidas
narradas, nos encontramos con fecha 30 de octubre con el siguiente dato.
Qué con motivo de la participación en el movimiento a
favor del gobierno rojo de Madrid, ha sido destituido del cargo de farmacéutico
titular de este ayuntamiento, D. Rafael de la Rosa Hurtado, quedando por lo
tanto esta localidad sin farmacéutico titular, y teniendo en cuenta de que en
este pueblo no existe ningún otro señor que se halle licenciado en farmacia, no
ignoran los señores gestores, los perjuicios tan enormes que puede sufrir el
vecindario por la falta de asistencia farmacéutica que pueden tener los
enfermos tanto de la beneficiencia como los particulares.
Es curioso que se escriba, que ha sido sustituido de
su cargo, como si estuviese vivo, el boticario D. Rafael de la Rosa, y querer
tapar o borrar la realidad de lo que sucedió, lo cierto es, qué ante esta
petición de necesidad, el farmacólogo de Alconchel D. Justo Rufino manifestó
por escrito: que no tiene inconveniente en desempeñar interinamente, la plaza
de farmacéutico titular, acordando el consistorio lo pedido.
En el mes de diciembre y con fecha 6 de diciembre, se
acordó designar a los gestores D. Martín Contador Marín, D. Emilio Aragüete
Rodríguez, para que en unión del Sr. alcalde, se encarguen de organizar los
festejos que han de celebrarse con motivo de la toma de Madrid, por el glorioso
ejercito salvador de España.
Queridos lectores, saquen sus propias
conclusiones.
Nos plantamos en esta segunda parte de finales
de agosto de 1936, y nos vamos a la búsqueda de documentos que nos hablen de lo
ocurrido en los días y meses de 1937. Es por
ello, que os emplazo, a que sigáis atentos a los sucesos acontecidos en dicho
anuario, y os acerquéis a la historia, porque los sucesos y crónicas del
pasado, son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.
SED FELICES E ILUSTRAROS
[2]
Francisco Espinosa. La Columna de la Muerte. Pág. 317-318.
[3] Juan
Herrera Troca. Así Era 1936-1950.
[4] Fuentes:
registros civiles de Olivenza y Cheles libro de defunciones.
[5]
Francisco Espinosa. La columna de la muerte: el avance del ejército franquista de
Sevilla a Badajoz. Pág. 172-173. file:///C:/Users/Fermin%20-/Desktop/La%20columna%20de%20la%20muerte.pdf











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