Relatos Cheleros

RELATOS CHELEROS





Según cuentan las hemerotecas periodísticas del momento, Cheles, a pesar de la distancia kilométrica entre otros pueblos, siempre emergieron personas con interés por el mundo de la cultura. Las escuelas solían ser el núcleo de acción para percibir, quienes apostaban verdaderamente por el aprendizaje y quienes no, sobresaliendo en esta área, niños qué por su capacidad de retención y constancia, conseguían insertar en su mente lecciones dadas por sus profesores e incluso, llegar a dominar y contar de forma hablada, libros completos. Al menos eso fue lo que ocurrió en Cheles un 22 y 23 de diciembre en plenas navidades y cuando más frío hacía en el colegio, donde un grupo de alumnas hicieron quedar absorto a quienes estaban presentes durante los exámenes que se estaban desarrollando allá por 1884.

Fue tan especial lo que sucedió en el aula con un número importante de niños cheleros, que los hechos acontecidos decidieron plasmarlo por escrito para dejar constancia de ellos en el noticiero “El Avisador de Badajoz”. Lo escrito y publicado contaba lo siguiente, de este acontecimiento, en las fechas indicadas y escritas en este pequeño artículo que presento.    

COMUNICADOS


Sr. director, del Avisador de Badajoz

Muy señor mío y de mi mayor consideración: hoy que desgraciadamente el indiferentismo religioso va extendiendo su maléfico influjo a casi todas las clases sociales, llegando hasta algunos maestros, tiene más importancia que nunca el acto que acaba de realizarse en las escuelas de esta localidad de Cheles. Serían las diez de la mañana del día 22 de diciembre, cuando personados en la escuela de niños el Sr. Cura párroco y demás individuos que componen la Junta Local de esta villa, como el Sr. alcalde y algunos señores concejales, se dio principio al examen de los niños por las asignaturas de Urbanidad, Doctrina Cristiana, Religión y Moral, no pudiendo menos de causar gran admiración la exactitud y precisión con que respondían a cuantas preguntas les eran dirigidas por el Sr, Maestro, Sr. Cura y algunos padres de familia;  hasta el extremo de haber dos secciones que sabían de memoria todo el catecismo de Ripalda y el Fleuri, explicando después con agradable sencillez muchos pasajes de la Historia Sagrada, que de viva voz habían aprendido del tal incansable como celoso profesor.  Molestaría demasiado, Sr. director, si hubiera de manifestar las saludables impresiones que todos recibimos en el examen de las demás asignaturas. Pero no pasaré en silencio ni un detalle, que prueba de un modo irrecusable, la constancia del muy digno Sr. maestro. Solamente hace año y medio que viene ejerciendo el Magisterio en esta villa de Cheles D. Adrián Domínguez (que este es su nombre) y aún en ese tiempo, forzosamente, tiene que haber tropezado con graves inconvenientes para enseñar, inconvenientes que omito porque a nadie quiero herir; pero con su constancia y laboriosidad ha sabido allanar en lo posible los obstáculos y granjearse las simpatías de este vecindario que le quiere con entusiasmo; admirando los señores antes citados como en tan poco tiempo y en medio de tantas dificultades, hayan sido tantos los adelantos. En breves pero elocuentes frases se dieron las gracias a los individuos de la Junta Local y muy principalmente, al señor cura, quien de manera incondicional ofreció en todos los adelantos en la enseñanza.

Si grato fue para todos los presentes el día 22, no lo fue menos el día 23, ya que, a la misma hora del día anterior, se dio principio al examen de las niñas sorprendiendo de un modo asombroso adelantos tan inconcebibles. Se empezó el ejercicio por las niñas más pequeñas y hubo niñas de tres años como Severina Pérez, cuyo nombre quedará grabado en mi memoria, que nos dijo con admirable claridad todo el texto del catecismo y las dos primeras lecciones del Fleuri, (por supuesto que esto lo hicieron muchas de poca más edad). Sería pálido cuanto pudiera decirse de las niñas mayores; pero en obsequio a la brevedad solo me fijaré en cuatro, que después de responderle al párroco todo el catecismo y Fleuri, contestaron también admirablemente al precioso libro de Religión y Moral escrito por Valle y explicaron de inteligencia por Mazo todos los mandamientos. Y como si esto no fuera suficiente, también contestaron de memoria a un cuaderno en que el Sr. Cura había extractado toda la Teología Moral. Los nombres de esas niñas que deben publicarse para animar a los padres como a las demás compañeras, son: Catalina Valencia, Felipa Sierra, Josefa de la Rosa y María Contador. Empeñado el Sr. Cura a la altura que estaban las niñas, les habló de milagros, de profetas, de patriarcas y les preguntó que era la biblia, de cuantos libros se compone, que comprende el antiguo testamento, del nuevo y otra infinidad de cosas que no puedo recordar. El acto concluyo levantándose todas las niñas y diciendo una por una las letanías, los misterios del Rosario, la significación de las ceremonias de la misa, como se reza el Ave María y que debe hacer todo cristiano al levantarse y al entrar y salir de la iglesia, dándose las gracias al profesor por el esmerado trabajo que esto indica, alentándolo para que continúe desplegando el mismo celo en adelante y ofreciéndole la Corporación sus humildes servicios.
Sr. director, ruego a usted, de cabida en su valiente periódico, a estas mal pergueñadas líneas, por lo cual le quedará altamente agradecido su constante suscriptor.

Manuel Rangel Muñiz.  Cheles a 10 de enero de 1885

Pero si esta noticia alegró en su día a las personas protagonistas y a sus familias, no es menos cierto que también existieron sujetos dignos de ser recordado por determinadas acciones que desarrollaron en pro y servicio de sus semejantes. Esto fue lo que sin esperarlo, le sucedió a un joven chelero militar que pasaba por la rivera de Taliga y cuya sorpresa fue: encontrarse a un hombre que en ese justo momento que pasaba por el espacio indicado, se estaba ahogando en las aguas del mentado y nombrado arroyo. Los hechos suceden por el mes de enero, cuando más frío hacia y cuando los arroyos van más cargados de agua a consecuencia de las lluvias caídas en mes tan señalado. El ayuntamiento de Cheles quiso dejar constancia de este suceso y para ello decidió inserta una crónica de lo sucedido ensalzando y agradeciendo al chelero militar, su más que ganado protagonismo en tan servicial hazaña. El pequeño relato contaba lo siguiente.

SOLDADO HEROÍCO





En el periódico Correo de la mañana: Año II Número 359, con fecha  21 de febrero de 1915, en el periódico Correo de la mañana, salió la siguiente noticia de un joven soldado chelero que fue capaz de salvarle la vida al guarda de Mirleo en momentos difíciles para él. Esto es lo que cuenta la crónica de tales hechos. 

Nos comunican desde el pueblo de Cheles, que al marchar con unos días de licencia para dicho pueblo el soldado de regimiento de cazadores de Villarobledo José López Contador, salvó con gran riesgo de su vida al guarda de la dehesa de Mirleo que luchaba desesperadamente, ya sin alientos, en aguas del <<Taliga>>, cuya corriente le arrastraba, y que hubiera perecido ahogado al no ser por el arrojo y valentía del soldado, que, despreciando el peligro, le sacó a la orilla después de luchar bastante tiempo con la impetuosa corriente.

La heroica conducta del soldado José López Contador, debemos hacerla pública no dudando que se le otorgará una justa recompensa, a la que por su noble y generosa conducta se ha hecho acreedor.
Que cundan estos ejemplos y que la historia, que es cultura, nos sirva de estimulo para seguir recordando crónicas cheleras olvidadas.  

Queridos lectores, acercaros a la historia, porque los sucesos y crónicas del pasado son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.


SED FELICES E ILUSTRAROS






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