Los Presuntos Escándalos del Économo de la Parroquia de Cheles D. Pedro Antón. Año 1822
Los Presuntos Escándalos del Ecónomo de la Parroquia de Cheles D. Pedro Antón. Año 1822.
Un cura ecónomo es un miembro del clero que ha accedido al cargo tras sustituir al párroco por necesidad o enfermedad sin que su administración, en principio temporal, implique una continuidad de permanencia en el puesto que pasa a ostentar. Esta situación transitoria e interina la vivió en la parroquia de Cheles D. Pedro Antón, quién vino a la población a sustituir al sacerdote D. Benito Sánchez Solano.
Su venida fue todo un acontecimiento, ya que todas las fuerzas vivas del pueblo y sus vecinos salieron a recibirle hasta el camino de Olivenza, hoy carretera. Durante el tiempo que estuvo en el municipio, fueron varios los enemigos que dicho personaje tuvo en su contra, motivo por el cual llegó a ser denunciado por Francisco de Paula Mulero, vecino de Cheles. Ante la denuncia puesta por éste sujeto, se van abrir autos contra el cura D. Pedro Antón, quién será acusado por un importante número de testigos, de ser un borracho y otras graves descalificaciones.
No hay mejor historia que contar que aquella que viene redactada en los documentos sumariales de los hechos a narrar, razón y argumento por la que damos vía libre al proceso que se ejecutó, en el Tribunal Diocesano de Badajoz contra éste presbítero de Cheles durante el mes de agosto de 1822. Los testigos montados en carros y burros tendrán que ir hasta Olivenza a declarar el “inmoral” comportamiento visto en el sacerdote denunciado. Será el vicario de dicha población D. Francisco García Zambrano, el encargado de pedir a los testigos la aserción y demostración de los hechos que se imputan contra el cura de Cheles. Las exposiciones de los testigos comienzan el día 19 de agosto, siendo el primero en declarar el vecino de Cheles José Sierra, quien dirá contra D. Pedro Antón las siguientes acusaciones.
Declaración de José Sierra
“En Olivenza a 19 de agosto de 1822, ante mí el juez conferido, compareció José Sierra, vecino de Cheles, de quién recibí juramento que ofreció a Dios y una cruz ofreciendo decir la verdad de lo que supiere y fuere preguntado; y siéndolo al tenor de las obligaciones que anteceden se le preguntó y contestó lo siguiente.
¿Si el cura ecónomo de Cheles D. Pedro Antón tiene conducta escandalosa y si se excede en la bebida?
Respuesta. Que ha oído decir, que en efecto el cura se excedía en la bebida pero que actualmente sabe y le consta que no prueba ninguna clase de bebida.
¿Si el referido cura ha cometido desordenes de palabras u obras con algunas personas y si ha llegado a insultar a los jóvenes?
Respuesta. Que ha oído decir de público, que la conducta del párroco es bastante política y que con efecto ha ofendido de palabra a algunos sujetos cuyos nombres desconoce y que cree que no es propio de un padre de alma meterse con sus feligreses. Que también oyó decir en Cheles, que algunos hombres y mujeres de la población querían demandarle a juicio de conciliación, no sabe si con efecto de verificación y que uno de ellos lo fue Francisco de Paula Mulero. Que por las razones que lleva dichas no lo puede ver nadie en Cheles y que por ello goza de la más mala opinión. Todo esto demuestra que los feligreses no quieren bien al cura, y que es lo que puede decir, siendo esto la verdad bajo juramento.”
El segundo testigo será Francisco Medina, vecino de Olivenza, a quién el vicario de dicha población preguntara sobre lo que ocurrió en San Benito de la Contienda el día de la venida de dicho cura a la población de Cheles.
Respuesta. “Que a último de mayo de este presente año fue desde esta villa de Olivenza a la de Cheles a conducir con un caballo al expresado cura. Observó, qué en la aldea de San Benito, el sacerdote se bajó de su montura y se paró para beber. Su sorpresa fue, que lo que pidió fue un vaso de acuartillo de aguardiente el que tomó de solo un trago. Por tal motivo le entró la embriaguez y se puso provocativo e insultante sin quererle permitir montar en la caballería, provocándole a cada instante con expresiones ajenas de un ministro de paz.”
De momento las acusaciones van afirmativamente demostrando las inclinaciones bacoquianas de dicho presbítero. El día 21 de agosto el vicario D. Francisco García Zambrano llega a Cheles. A las 9 de la noche y junto al alcalde del momento D. Manuel Marín Contador, ambos citan a declarar al protagonista de la denuncia y vecino de Cheles Francisco de Paula Mulero, de 44 años de edad, quién declarará lo siguiente.
“Que conoce a D. Pedro Antón cura ecónomo de esta villa quién se ha excedido en la bebida escandalosamente. Que el Jueves Santo o por mejor decir en carnestolendas, insultó a Victoria “la Vaquera”, a Manuelillo “el Zapatero” a Isabel Caramelo y a la hija de José Gudiño a los que llamó ladrones, por dicho motivo fue llamado a juicio de conciliación ante el alcalde constitucional de esta villa.”
¿Ha sido usted excomulgado con excomunión mayor? ¿Y porque motivo se le impuso?
“Que por el sacristán de esta parroquia fue avisado el declarante para que compareciese en las casas del cura ecónomo a una diligencia espiritual, a lo que contesto, que no quería ir; y sin que lo requiriese su competente juez y por su negativa, le avisó con el mismo sacristán, haber incurrido en excomunión mayor imponiendo la misma pena el dicho cura a Antonio Falcato y su mujer y a José Bicharte si consentían en su casa al declarante.”
¿Si el perdón que pidió al cura ecónomo se los dio antes de la confesión o al finalizar la misma, y si el confesor á manifestado esto públicamente?
“Que el perdón se lo pidió en la misma confesión sin haber recibido la absolución por no estar concluida la confesión sacramental, y que a D. Juan de Villena y en la casa de Domingo Díaz y en presencia de su mujer, hija y algunas personas más, en una noche del mes de marzo o abril en que ocurrió una desazón entre los dos, la cual tuvieron que cortar el alcalde constitucional actual secretario del Ayuntamiento y D. Joaquín Pío Corchero”
Potente y contundente la declaración del excomulgado García Mulero. El siguiente testigo será otro excomulgado por el enjuiciado cura D Pedro Antón, el vecino Antonio Lorenzo Falcato dirá lo siguiente del presunto ecónomo beodo.
“Que conoce al cura D. Pedro Antón y que ha oído que se excede en la bebida de vino y aguardiente, y que siempre le han visto con estos excesos principalmente hará dos o tres meses, en que el cura y D. Joaquín Pío Corchero en su compañía, puso pena de excomunión mayor al declarante y a su mujer si consentían en su casa a Francisco Mulero, produciendo el hecho un gran escándalo en la vecindad. Que así mismo sabe que su conducta es bastante inmoral y escandalosa, tratando mal a todos los feligreses por cuyo motivo se ha hecho odioso gozando de una mala opinión en todo el pueblo.”
José Salguero será el siguiente testigo en declarar. Este vecino de Cheles dirá del cura lo que sigue.
“En la misma villa acto continuado compareció José Salguero de esta vecindad, de 25 años de edad, de quién recibí juramento, quien dijo: que evacuanda la cita que motiva estas diligencias, el ser cierto que el cura ecónomo trató mal de palabras al referido Mulero llamándole pillo y otras palabras denigrativas, hasta que aburrido el Mulero se salió de la casa dejando el capote en manos del cura. Prenda que después le entregó el declarante al insinuado Mulero, aconsejándole practicase la paz, la paciencia y el sufrimiento ante el cura”.
Nuestra siguiente testigo es la joven chelera María Gudiño, una mujer de 25 años que fue insultada públicamente por el cura por las siguientes razones.
“Que evacuada la cita a que se refiere la carta que motiva estas diligencias, contestó la testigo, ser cierto haber sido insultada con palabras injuriosas y denigrativas por el cura ecónomo llamándola cuatro veces bribona en presencia de tres hombres y dos mujeres. Que el dicho cura le levantó el bastón para castigarla en la casa de Margarita Cabeza por no haber respondido con claridad a la pregunta de la doctrina que le había hecho, por ser tarda en la lengua.”
La siguiente mujer en declarar es Isabel Rodríguez Caramelo, otra mujer maltratada sicológicamente por los insultos recibidos por quién seguía las veredas y caminos del dios del vino. Esta vecina de Cheles dirá en su declaración lo siguiente sobre el comportamiento del ecónomo.
“Que fue insultada y provocada con el nombre injurioso de desvergonzada, no solo en la iglesia sino igualmente en la calle llamada de Morón y delante de varias personas. Que por tal motivo la declarante lo citó a juicio de conciliación ante el alcalde constitucional, el cual juicio no se verificó por la mediación del juez. Que también acusa al cura de haber sido llamada a la iglesia la declarante, para la satisfacción que el cura quiso tomar de la misma por haberlo citado: convirtiendo la casa de oración en un lugar de palabras más insolentes que las anteriores, y todo ello en presencia de D. Joaquín Pío Corchero y del sacristán. Que después de todos estos insultos, el cura fue a su casa a pedir perdón a la exponente, por cuyo motivo se suspendió el juicio referido.”
Los siguientes insultos proliferados por D. Pedro Antón a vecinos de Cheles suceden un día de comadres. Al menos esto es lo que declara Manuel Rodríguez, joven de 26 años de edad.
“Dijo ser cierto, que en el día de las comadres el declarante en compañía de dos dependientes del Resguardo Nacional y un vecino de Portugal y mientras se divertían por las calles del pueblo, fueron detenidos por el cura ecónomo quién les pregunto, quienes de ellos había robado las flores del jardín, de lo que escandalizados por no haber motivo para ello, le dijeron se reportase: siendo la contestación del cura aún más indecente, diciendo que se ensuciaba encima de todos. Por tal motivo lo citaron a juicio de conciliación que se verificó en la casa del Ayuntamiento y tras la mediación de los hombres buenos e intervención del juez, todo se compuso.”
Estas han sido las declaraciones de los testigos que acusan al cura de Cheles D. Pedro Antón de ser un bebedor y una persona que denigra e insulta públicamente a sus feligreses. Ahora bien, tenemos que saber también, cuál fue la declaración del cura ante las acusaciones verificadas por los diferentes testigos y el denunciante Francisco Mulero. El presbítero como era de esperar, no irá a declarar, sino que el vicario le dirá que redacte una carta donde cuente y verifique su defensa ante las acusaciones. Documento que trascrito dice así.
“D. Pedro Antón, presbítero y cura ecónomo de la parroquia e iglesia de la villa de Cheles como mejor proceder de Dios digo: que de resultas de un informe delación hecho en mi contra por Francisco Mulero, se ha formado expediente cuyo primer paso ha sido suspenderme interinamente del economato. Yo esperaba de la prudencia del tribunal, que la sinceridad de mis respuestas a las preguntas de inquirir y el solo nombre del delator, tan conocido por su perversidad y por sus acciones en toda la provincia, hubiesen bastado a cambiar de concepto con respecto a este cura; que por la moralidad de sus costumbres se ha grajeado justamente la estimación de cuantos piensan con cristiandad y pundonor: más viendo que la persecución toma cuerpo, me veo en la dura necesidad de manifestar oportunamente cual es el verdadero origen de la relación y las cualidades del delator.
Francisco Mulero es la plaga y el azote más cruel que Dios puede mandar a un pueblo para castigarlo: el abriga una intención, la más dañosa, ya que la primera divisa de su carácter es la intriga, con ella se alimenta, sin ella no puede vivir. El, ha perseguido a todos los curas de la población que no han querido doblar la cerviz a la malignidad de sus ideas. El, ha traído a la villa en combustión introduciendo la guerra y la discordia en algunas familias. El, ha sido perseguido y procesado por estafador público a virtud del más criminal engaño causado a un granjero de la villa de Aranjuez, a quién logro robar un caudal opulento en cuya causa entendió el abogado que suscribe. El, se trajo engañado a una moza soltera de quién tiene hijos. El, se fingió una autoridad pública, hasta el extremo de amenazar por oficios a los magistrados portugueses, por cuya maldad averiguada en juicio fue condenado a 4 años de presidio en la cárcel de esta plaza. El, se ha declarado mi enemigo porque no accedí a admitirle de sacristán, al que le pedí que se juntase con su mujer y no viviese en pecado permanente con la mujer que actualmente vivía en Cheles. Además de haberle aguantado los insultos de echar ajos y blasfemar de Dios y su Santa Madre, y porque trate de reprender a los vecinos en cuya casa se refugiaba de noche, a fin de que no lo consintieran, éste los amenazó para que declararan en mi contra.
Yo me someto gustosamente a las resultas de juicio, pero quiero que esta se aseguren con la competente fianza que así lo ordena la ley, ante cuyo acatamiento todos somos iguales. Pido justicia con costa de daños y perjuicios y juro no proceder de malicia.”
El final de la sentencia iba a ser claro y contundente, el juicio como tal queda suspendido y el cura ecónomo de Cheles puede seguir ejerciendo su interina misión evangélica en la población.
Queridos lectores, acercaros a la historia, porque los sucesos y crónicas del pasado son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.
Queridos lectores, acercaros a la historia, porque los sucesos y crónicas del pasado son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.
SED FELICES E ILUSTRAROS


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