LOS MILAGROS DE LA REINA DE LOS JARALES

LOS MILAGROS DE LA REINA DE LOS JARALES




Para los cristianos, los milagros son eventos que exceden lo natural y que suponen una manifestación del amor que siente Dios por las personas. Pese a que la comprobación racional de un milagro podría llegar a demostrar la existencia de Dios, los teólogos del cristianismo no creen que haya que buscar pruebas científicas para certificar la presencia divina en la Tierra.

Los católicos definen el hecho milagroso como aquel que justamente no tiene explicación científica. Si se asegura que un milagro ha sido realizado por una persona fallecida, el Vaticano puede proceder a beatificarla y canonizarla.

El ateísmo sostiene que los milagros están vinculados a la carencia de sentido común y que no se trata de acuerdo a esta postura, de una intervención sobrenatural sino de eventos que escapan a la comprensión humana por falta de conocimientos e información.

La ciencia, por su parte, se limita a afirmar que la participación de un ente todopoderoso en el mundo físico no puede ser analizada a partir del método científico ya que no es posible comprobar la existencia de Dios a través de experimentos o ensayos.

Pero amén de estas realidades de pensamientos actuales, nos vamos a trasladar siglos atrás y vamos a pulsar el termómetro de la fe en Cheles y pueblos cercanos como Alconchel y Villanueva del Fresno, en base a los milagros acaecidos en torno al convento de los Jarales y la prodigiosa fuerza de la Virgen de la Luz. La fe de los lugareños era infinita y potente durante el siglo XVI y XVII, centurias en que suceden los hechos a relatar, en pro de la devoción y adoración hacia la Reina de los Jarales.

La leyenda narra que un pastor, llamado Antonio Muñoz, lavaba sus enseres en el arroyo cuando escuchó unas voces y atisbó unas luces que procedían de una covacha cercana. Temeroso, pero valiente, se adentró entre las rocas. Allí encontró una talla que guardó en el morral creyendo era una muñeca. Al día siguiente la escultura no estaba en su zurrón. Intrigado por el fenómeno, fue en su busca. La encontró nuevamente en su cueva, desde donde volvió a trasladarla a su casa. Los hechos se repitieron una y otra vez durante los días siguientes, como si Antonio viviera en un bucle temporal del que no podía salir. Clérigos de Alconchel, informados del evento, determinaron que la escultura era representación de la Virgen, siendo las apariciones, evaporaciones, luces y voces fruto de sus milagros.

Unos sucesos que a posteriori seguirían marcando y acentuando de forma firme y resistente, la fe de los vecinos de las poblaciones indicadas. Demos paso histórico a los milagros de la Virgen de la Luz y saboreemos a través de lo acaecido en tan emblemático entorno, la fe de nuestros antepasados y la ferviente y apasionada adoración hacia la Virgen de la Luz de Moncarche. 


   
 Esto decían los frailes de los favores y milagros sucedidos.


<<Innumerables son los milagros que en todo tiempo ha hecho la Madre de Dios en los devotos de su Santa Imagen de la Luz de este Convento de Alconchel. Algunos de ellos escribiremos para que se aumente la devoción de los fieles y para que con viva fe y con firme confianza imploren el auxilio y favor de esta celestial Reina.

A esta santa casa vino un hombre el cual dijo que había estado preso en la Ciudad de Jerez de los Caballeros, y se encontró en tan cierto y cercano peligro de perder la vida, que al día siguiente por sentencia del juez le habían de ahorcar. En este peligro se encomendó muy de veras a Nuestra Señora de la Luz y le oyó tan misericordiosamente la Madre de Dios, que siéndole imposible salir de la prisión se vio libre: y sin saber por donde ni encontrar persona alguna se halló en esta santa casa. En testimonio de esto presentó unos grillos con los que había estado aprisionado>>.


El misterio y el milagro más radical hacen su aparición en este suceso. Un hombre preso que iba a ser ahorcado al día siguiente, se va haber fuera de la cárcel y como transportado por los Ángeles aparecerá ante los pies de la Virgen de la Luz. Un episodio que en su momento, los religiosos franciscanos del convento de lo Jarales se encargarían de trasmitir lo acontecido en día de fiesta mayor a los fieles asistentes ha dicho culto ceremonial. Como testimonio de lo ocurrido, el preso liberado por María Santísima de la Luz, dejó unos grilletes para acreditar con los mismos el milagro acontecido. El hecho en sí conmovería a  todos los devotos que se encontrasen en dicho eremitorio haciendo oración o visitando a los hermanos del convento. La noticia se propagaría como el resto de milagros por todos los pueblos circundantes, provocando que  la animación de los feligreses creyente en tales prodigios fuese en aumento, y con ello fortificar y potenciar el venerable seguimiento a la Reina de Moncarche.     

Nuestro siguiente milagro sucede a un hombre de Alconchel, el relato de los acontecimientos sucedidos cuenta: que un señor de dicha villa había sido cogido preso por los moros probablemente en alta mar. En su cautiverio en tierras de sarracenos, dicho cautivo estaría recluso en una mazmorra atado con argollas y sufriendo en determinados días los latigazos correspondiente que los moros solían dar a los encarcelados en vísperas de una redención de cautivos. El maltrato que recibían los cautivos buscaba un fin, el que los Padres Mercedarios encargados de liberar con la redención a estos cristianos reclusos, se apiadasen de ellos e informasen a sus familiares en España de la situación del secuestrado cautivo. Previo pago del rescate, el malogrado detenido era liberado y como tal, las gracias a Dios y a la Virgen iban a ser su continuo ritual de agradecimiento. Al llegar a su tierra había que visitar a la Virgen que te había salvado de las garras y cimitarras del moro y a partir de ese momento, el milagro comienza a fraguarse y como ofrenda el liberado regala un látigo o rebenque. Esta es la temática del milagro del cautivo de Alconchel.

<<Un hombre que se había criado en aquella tierra de Alconchel, estando cautivo en África y con la opresión y miseria que suelen tener a los cristianos esclavos aquellos bárbaros, suplicó de todo corazón a esta Soberana Señora de la Luz, le librase de aquella situación de cautiverio en la que se encontraba como esclavo de los Moros. Tuvo efecto su afectuosa súplica y viniendo a esta santa casa a dar las gracias a la Virgen por su milagrosa libertad, dejó un rebenque, con que según dijo, le tenían allá atado los Moros>>.




Fueron muchos los españoles y portugueses que cayeron  cautivos a manos de los moros, y uno de los momentos más cruciales, sobre todo para los portugueses fue la batalla en la que murió el Rey de Portugal D. Sebastián. El ejército portugués, compuesto en su mayoría por mercenarios extranjeros, así como por gran parte de la nobleza portuguesa, entró a Marruecos por Arcila, donde le esperaban sus aliados. Desoyendo los consejos tanto de su tío Felipe II como de sus propios comandantes, quienes le aconsejaron desistir, Sebastián inició la marcha hacia las líneas enemigas, quienes estaban acantonadas en Alcazarquivir (Ksar el-Kabir). El ejército portugués fue masacrado, sufriendo un gran número de bajas a causa del calor que tuvo que soportar la infantería marchando bajo sus corazas a pleno sol.

El rey Sebastián murió en la batalla y gran parte de la nobleza portuguesa cayó prisionera, por cuyas vidas se exigió un gran rescate, lo que acabó prácticamente con el tesoro de Portugal. El cadáver del rey fue recuperado del campo de batalla y sepultado inicialmente en Alcazarquivir; en diciembre de ese mismo año fue entregado a las autoridades portuguesas en Ceuta donde permanecería hasta 1580, fecha en que sería trasladado al monasterio de los Jerónimos de Belén para su entierro definitivo.
Precisamente el protagonista del siguiente milagro va a ser un caballero portugués que participó en dicha batalla, y las crónicas franciscanas cuentan de dicho hidalgo. devoto de la Virgen de la Luz lo siguiente. 

<<En aquella desastrada batalla de África en que murió el Rey de Portugal, D. Sebastián, quedó cautivo un caballero portugués devoto de esta Santa Imagen de la Luz. Hizo entonces voto de que si le daba la libertad, la primera estación que haría en llegado a España sería visitar a Virgen de la Luz. Obtuvo la libertad como deseaba muy en breve, vino a España y entró en ella por los puertos de Castilla. Yendo para Portugal llegó a la Higuera de Vargas y allí, olvidado ya de la estación que en África había votado, pasó sin cumplirla sabiendo que desde dicha villa hasta la santa casa de la Virgen habrá unas tres leguas. Traía tres caballos y por la prohibición que había de adentrarlo desde este reino en aquel, se los quisieron quitar en la Higuera el Alcalde de Sacas y Guardas de Castilla. Alegaba en su defensa que era un caballero que iba en servicio del Rey D. Felipe y que si no le daban crédito fuesen en seguimiento suyo; y no hallando ser verdad lo que decía se los quitaron por excusar estos y otros lances. Él y los criados picaron los caballos y perdiéndose de vista de los que le seguían, perdió también el camino para Portugal. Sin saber por donde iba llegó cerca de esta santa casa de nuestra Señora de la Luz. Luego como la vio la conoció y se acordó de repente del voto que había prometido en África. En ese momento sintió en su cuerpo un interior impulso que le decía y advertía como la Madre de Dios que le había librado del cautiverio de los moros, le había traído sin pensarlo él a que cumpliese el voto de visitar a la Santa Imagen de la Luz. De ambas casa le dio gracias y refirió los acontecimientos en presencia de los religiosos>>.




La Virgen de la Luz y las Curaciones de Ciegos.


<<Tu fe te ha curado>>, frase muy repetida por Jesús de Nazaret en las diferentes curaciones milagrosas desarrolladas en su momento con leprosos, sordomudos y ciegos, y un sinfín de milagros perpetrados por el hijo de la Virgen de la Luz en tierra de Israel. Los milagros que conoceremos a continuación tienen mucho que ver con toda esta realidad manifiesta, donde el dogma, la creencia y la certidumbre convertida en fe, van a ser los pilares de salvación y curación de muchas personas a lo largo de la historia del cristianismo.

Nuestro primer portentoso fenómeno es la curación de un hombre de Olivenza que perdió un ojo a causa de un recio dolor, el mismo se encomendó a la Virgen de la Luz por su fama de Madre milagrosa, gracias a esa petición o suplica del portugués comisionada desde la más firme creencia en la Señora de la Luz, le sucedió la siguiente gracia y favor.  


 <<A un hombre de Olivenza le dio un dolor tan recio en un ojo, que le salto fuera del vaso, este se le quedó asido y pendiente solamente de un nerviecillo muy delgado. Se encomendó a nuestra Señora de la Luz y prometió ofrecerla unos ojos de cera y hacer algunas limosnas al convento: y siendo así, que estaba desahuciado en todo momento por los médicos y a los pocos días recobró la salud y la vista. Junto a este milagro sucedieron algunos más parecidos desde el año 1560 hasta 1580. Dejo de referir otros muchos de aquel tiempo por dar lugar a otros más cercanos al nuestro>>.


Su amor a la Virgen le curó de los males que estaba padeciendo. Su fidelidad mostrada y la esperanza evidenciada fraguaron en milagro su convencida y manifiesta petición hecha desde la fe, que es “Salud de los Enfermos y Refugio de los Pecadores”, luz pasional y amorosa de la Reina franciscana.  

El siguiente milagro es también la curación de una ciega natural de Higuera de Vargas. Una evidencia más de que los rayos curativos de la Madre del Salvador se extendían y se proyectaban por encima de los encinares del entorno, alcanzando con su gracia desde el convento de los Jarales hasta puntos como el nombrado, a peticionarios y penitentes que desde lo más profundo de sus creencias presenciaban la curación y recuperación como el caso de la hija de una mujer devota de la villa de la Higuera.  


<<Cerca de la Pascua del Espíritu Santo de 1601, vino una mujer de la Higuera de Vargas con una hija suya y dijo en presencia de la comunidad; que habiendo estado tan enferma su hija de los ojos y haber gastado con ella muchos reales en curarla, había quedado prácticamente casi ciega, y que solamente veía las cosas grandes y decía que las veía como bultos. Hizo voto de traerla a esta Santa Imagen si la daba la vista, y que anunciado el voto la muchacha la  recobró dándole la Virgen la perfecta visión>>.


Resucitaron Gracias a la Virgen de la Luz


Han sido muchos los casos contados de personas resucitadas a través de un milagro a lo largo de la historia del cristianismo; desde Lázaro, la hija de Jairo, o la propia resurrección de Cristo en los Evangelios, hasta personas renacidas a la vida gracias a la intersección de un determinado santo. Tenemos que recordar, que dentro de la orden franciscana y sobre todo su fundador, San Francisco de Asís, ya en sus inicios como persona entregada a la causa de la fe y a su conexión espiritual con el Padre, nos dejó algún que otro acontecimiento, (siempre según las crónicas franciscanas), relacionado con la curación o resurrección de alguna persona. Pero si el Pobre de Asís llegó a resucitar a más de un elemento humano, los documentos relacionados con el convento de la Luz de Alconchel y su Perla más preciada, también demuestran milagros de resurrección en personas de la zona. Ejemplos, los que siguen.


 <<El segundo día de Pascua de Resurrección del año 1601, vinieron a esta santa casa y Convento de nuestra Señora de la Luz un hombre y su mujer a presentar una mortaja. El motivo del exvoto dejado a la Virgen era, que estando el hombre en tal extremo que juzgándole ya por difunto comenzaron a envolverlo en la misma mortaja que ofrecía, su mujer con viva fe y abundancia de lágrimas, pidió a la Virgen le diese vida, ofreciéndole la mujer que si le daba la vida ambos vendrían a visitar esta su casa, con lo cual, el que era reputado por muerto comenzó a moverse y con voz alta y devota repetía el Santísimo nombre de la Madre de Dios e invocaba su favor. Todos los circunstantes tuvieron esto por perfecta resurrección de muerte a vida>>.


Nuestro siguiente resucitado va a ser un niño de 11 años natural de Villanueva del Fresno, la fe de los padres y sobre todo la de su abuela en la Virgen de la Luz, les impulsó a pedir con fortísima devoción a la Madre de todos los cristianos, que le devolviese la vida, y esto fue lo que sucedió. 



<<El 13 de enero de 1602, vinieron Alonso Martín y su mujer Margarita Núñez ambos vecinos de Villanueva del Fresno, hasta este convento de la Virgen de la Luz de Moncarche trayendo con ellos a su hijo de 11 años muerto. Según dijeron a los frailes, el pequeño se había caído a un pozo estando más de dos horas ahogado debajo del agua, siendo sacando su cuerpo sin vida con unos garfios del pozo. Habiéndole comenzado a coserle la mortaja para ser enterrado, una abuela del niño pidió a Nuestra Señora de la Luz le resucitase, prometiéndole a la Virgen que se lo traería a presentar. Luego como hizo esta súplica y promesa, el muchacho arrojó por la boca gran cantidad de agua volviendo en sí y al poco rato se levantó sano y bueno>>


Puedo imaginarme la alegría manifiesta de la familia del niño en el momento del suceso, la sorpresa y la satisfacción de los frailes del convento y de los muchos devotos de la Reina de los Jarales ante  estos sobresalientes milagros. Pero si Villanueva del Fresno se revoluciono con este suceso, en Alconchel va a ocurrir más de lo mismo. La mano poderosa del Arca de la Nueva Alianza, la Virgen,  continuaba sorprendiendo a los vecinos cercanos al convento con potentes milagros como el que sigue. 


<<A Pedro Gómez Serrano, vecino de Alconchel, estando en Constantina pueblo de Andalucía, se le murió un hijo de diez meses. Afligido grandemente por haberle perdido y firme en la fe y en la devoción hacia Nuestra Señora de la Luz, la suplicó se lo resucitase, prometiéndole que si le daba vida se lo llevaría en romería a su Santo Templo. Le oyó la Madre de Dios y en la misma hora le resucitó el hijo, y él fue luego a cumplir su promesa. Esto sucedió el año de 1625>>


Donde hay fe hay milagro, esa es la prueba convincente de muchos casos ocurridos a lo largo de la historia, donde los signos de amor como la misericordia, caridad, perdón, respeto, y tantos otros urgidos y desarrollados desde la fe, provocan desde la humildad del que los pide, el favor y la entrega gratuita de la gracia de la Madre de Dios como intercesora en el siempre alegre acontecimiento. 


La Virgen Cura a los Sordomudos


Nuestro siguiente milagro es la curación de una mujer sordomuda. Su fe en la Virgen le llevaba hasta la capilla de Nuestra Señora de la Luz intentando desde lo más profundo de su corazón conseguir lo pedido, el poder hablar. La persistencia y perseverancia arropadas por la fe de quienes pedían curación, se va hacer realidad ante los ojos atónitos de los presente. Y es que la fe bien entendida en el hombre es capaz de conexionar con Cristo y su Madre, e incluso algunas personas, siempre desde la orilla de la fe, escuchar la voz de Cristo o de su Madre que le dice al que le pide favor, “Anda, tu fe te ha salvado”. Este es el caso de la curación de una mujer sordomuda de Alconchel, una fiel creyente en la Virgen  cuya tenacidad, constancia y tesón en sus oraciones, hizo que la fe demostrada diese resultado milagroso ante los pies de la Patrona de su pueblo.


<<El 15 de febrero del año 1602, una mujer de la villa de Alconchel trajo a una hija suya casada que padecía una grave enfermedad por culpa de la cual se había quedado sorda y muda. Velando ambas delante de la Santa Imagen de Nuestra Señora de la Luz, al segundo día habló con admiración delante de mucha gente que se encontraba presente. Se volvieron hasta su casa y llegando a la misma, se volvió a quedar muda volviendo de nuevo a visitar a la Virgen de la Luz. Estuvieron nueve días velando en la Capilla de esta Santa Imagen pero sin alcanzar el remedio que pedían, tornando de nuevo hasta su casa. Por tercera vez volvieron y cuando estaban entrando por la puerta de la Capilla, comenzó la que había estado muda a hablar. La sanada daba grandes voces alabando a Dios y a la Virgen de la Luz, y desde entonces quedó perfectamente sana>>.




Algo parecido le ocurrió a una moza el día de la fiesta del Arcángel San Miguel del año 1601, el documento no nos da noticias de la población o procedencia de la sanada.


<<A otra moza doncella que también por enfermedad estaba muda, la trajeron sus padres el día de la fiesta del Arcángel San Miguel el año antes de 1601, y haciendo oración delante de esta Santa Imagen, recuperó el habla perdida sin reincidir en adelante en aquel achaque. Lo primero que le salió de sus labios fue el pronunciar Jesús, María>>.


Años más tardes, María Álvarez vecina de Alconchel, va a sufrir una transformación positiva en su vida, su confianza, sometimiento y entrega cristiana hacia María de la Luz, va a fraguar la  siguiente odisea en su vida. 


<<En el siguiente de 1626, estando María Álvarez, vecina de Alconchel, desahuciada de la vida y que hacía tres días que no hablaba, se encomendó de corazón a Nuestra Señora de la Luz y prometió de ofrecerle una hechura de cera si sanaba, y luego habló y estuvo buena>>.


En el año 1630, una vecina de Alconchel estando en estado agonizante, verá reflejado en su cuerpo el reflejo del espíritu de la Madre de Dios curando su lucha por salir de la tribulación, trance y angustia que estaba sufriendo. El documento también nos narra un milagro acontecido a un hombre de Nogales devoto de la Virgen de la Luz.


<<Después el año de 1630, Catalina González, vecina de la misma villa, estando agonizando con las ansias de la muerte, hizo la misma súplica a la virgen y prometió de presentarla una mortaja en señal que tendría por resurrección si la concedía salud como le pedía, y la obtuvo conforme a su deseo>>. 
<<Lo mismo le sucedió el mismo año a Pedro Rodríguez, vecino de Nogales, quién estuvo quince días sin poder hablar de un golpe que le dieron en la boca del estómago>>


Milagros de la Virgen de la Luz en la Villa de Cheles



Nuestro siguiente protagonista va a ser un campesino de la villa de Cheles, un humilde señor, que un buen día, salió al campo a por leña para sus necesidades caseras o quizás para vender. El chelero leñador sufrirá un terrible percance mientras corta la encina, pero sus suplicas lanzadas a la Virgen de la Luz desde el lugar del accidente, hará que sea socorrido por un religioso del convento de los jarales. Esto es lo que las crónicas franciscanas cuenta de este caso tan particular.  


<<Hay en el distrito de este convento de la Virgen de la luz de Moncarche, una villa que se llama Cheles donde se piden las limosnas ordinarias, aunque a veces, por malos temporales, o por mayor recogimiento, no van los religiosos a pedirlas, sino que las pide por ellos un seglar devoto que se las envía. Mandó pues el Prelado del convento un sábado a un religioso sacerdote (habiendo más de dos meses que no iba religioso alguno), fuese a pedir a Cheles la limosna. Le suplicó el sacerdote se sirviese de excusarle, pues el seglar devoto que la pedía en la villa lo hacía con mucho cuidado. Ignoraba el dicho religioso el beneficio que en su ida le tenía Dios librado. Volvió a decirle el Guardián que fuese, y obedeciendo el sacerdote partió al punto rumbo hacia el pueblo de Cheles.

Caminando por un monte oyó confusamente una voz de persona que como si estuviera muy afligida se quejaba, dejó el camino derecho y entró por la espesura del monte hacia donde se oía las voces. Por segunda vez oyó con distinción que quién se quejaba decía: Madre de Dios favorecedme. Entonces el religioso fue con más prisa y bajando un arroyo abajo muy poblado de encinas, vio a un lado a un hombre colgado por un pie de una encina muy alta, denegrido y casi ahogado de la sangre que del cuerpo le había bajado hasta la garganta y al rostro. Admirado el religioso de cosa semejante y no menos el pobre hombre de Cheles, de que hubiese llegado hasta el lugar tan exquisito personaje, éste le pidió que por favor le favoreciese. Subió con toda prisa a la encina el religioso, y vio, que una gran rama que el hombre estaba cortando le había caído sobre las piernas entallándosela la una sobre otra rama donde tenía los pies, quedando colgando por las piernas de la encina las cuales las tenía hacha pedazos.

De aquella suerte estaba padeciendo los dolores y grandes ansias de muerte. Pero como en ellas llamó de corazón a la Madre de Dios de la Luz, la Virgen de los Jarales alumbró al Prelado de su convento para que enviase aquel sacerdote que con su nombre y como ministro suyo, favoreciese y librase de aquel tan gran peligro aquel hombre de Cheles.

No es poco considerable una circunstancia de este milagro que fue, que pudiese aquel religioso solo levantar la rama (por ser muy grande) que había caído sobre el hombre y juntamente tener al hombre para que no cayese al suelo, estando el religioso sustentándose no más de otra rama de la encina. Le bajó de allí sobre sus hombros hasta ponerle en la cabalgadura que el pobre hombre tenía para llevar la leña que cortaba. Le llevó el religioso hasta Cheles donde lo curaron y sanó.

Este suceso admiró y se divulgó tanto en los lugares de la Comarca, que los vecinos llamaban desde entonces al religioso <<el fraile del milagro de Cheles>>: siendo así, que tan solamente fue instrumento mediante el cual la Virgen de la Luz le hizo milagro en aquel hombre, quién con sus clamores y afectos devotos invocó la ayuda de la Virgen y su favor>>.


Curación de una niña portuguesa


El amor de la Reina de los Jarales y el influjo hacia sus fieles no conoce fronteras; la prueba más evidente la tenemos en nuestro siguiente milagro sucedido a una niña de cuatro años de edad de la villa portuguesa de Morón. La fe de su madre en la Madre de todos los cristianos, va a cosechar un gran favor en beneficio de su niña. A la misma le sucedió lo que siguiente.

<<A una niña de cuatro años, hija de María Gallega, vecina de la villa de Morón en Portugal, la cogió un 3 de septiembre del año 1602 un aire tan recio y corrupto que dicho viento la lanzó contra una pared; la dejó sin habla y sin sentido teniendo la boca vuelta hacia un lado y echando espumarajos por la boca. De esta forma estuvo por tiempo de tres días sin que remedio humano la aprovechase, por todo lo cual, la niña, iba por horas poniéndose peor llegando incluso a darla por muerta. Afligida la madre de la niña por lo que le estaba sucediendo, invocó el favor de la Virgen de la Luz pidiéndole misericordia y diciendo: Madre de Dios de la Luz, amparo de los afligidos, de vos y no de otro me ha devenir este consuelo. “Yo os prometo si sanáis a mi hija, de llevarla a vuestra santa casa de la Luz con su mortaja y hacer decir una misa en vuestro altar”. Luego como hizo esta promesa, la niña vio, hablo y cesaron los espumarajos por la boca.  Aunque por entonces no la pudieron hacer comer, decidieron  llevarla al cumplimiento del voto a esta santa casa la víspera de la Natividad de Nuestra Señora; y justo cuando los religiosos comenzaban los Maitines de esta festividad, la niña, que se encontraba en la casa de la Luz, pidió de comer y comió quedando perfecta de salud>>.


Domingo Pascual fue un vecino de Villanueva del Fresno que, como los anteriores favorecidos por la Virgen María, va a experimentar en su vida el abrazo notable y misericordioso de la que es Gloria de la Estirpe de David. Un enfermo desahuciado del médico que le atendió, y un hombre recuperado gracias a la divina medicina de la Virgen del convento.




El Enfermo Desahuciado


<<Domingo Pascual, vecino de Villanueva del Fresno, enfermó de un dolor de costado que le comenzó la víspera de San Juan en Junio de 1605, le apretó de tal manera que le sangraron veinte veces siendo desahuciado por el médico, quién le dio de vida solo una hora. En este estado de su enfermedad y en la víspera de la Visitación de Nuestra Señora el primero de julio, se quedó dormido, y en el sueño le pareció que iba a visitar a Nuestra Señora de la Luz y que la llevaba una ternera, y que con esto quedaba sano. Despertó del sueño diciendo que ya se sentía bueno, y fue así, porque desde aquel punto tuvo conocidamente muy grande mejoría. A los pocos días fue a visitar a la Virgen de la Luz y le presentó una ternera y también la mortaja que le tenían preparada para enterrarle con ella.>>


Como vamos observando los exvotos o regalos a la virgen van apareciendo en forma de ternera, mortajas, y otros elementos relacionados con la curación desarrollada. De nuevo un hombre de Villanueva del Fresno entra en escena, su problema unas calenturas denominadas cuartanas que le producían un intenso dolor de cabeza. Las calenturas cuartanas eran fiebres intermitentes que duraban cuatro días y que hoy en día conocemos como paludismo. Lo curioso de este caso es la actitud del enfermo, su fe le llevará a quitarle a la Virgen la corona para colocársela él en su dolorida cabeza, Benito Gómez creía firmemente que si en su testa se ponía la aureola de María de la Luz, las fiebres le desaparecerían; y esto fue lo que sucedió.


El Enfermo de Calenturas Cuartanas

<<Benito Gómez, vecino de la misma población, hacía más de un año que tenía calenturas cuartanas sin que le aprovechasen los remedios de medicina, ni haber sentido mejoría con estaciones de penitencia que había hecho a imágenes y santos. Fue en romería a Nuestra Señora de la Luz y de secreto, la quitó la corona de la cabeza con determinación de no devolvérsela hasta que le quitase las calenturas cuartanas. Con esto se volvió a su casa y al siguiente día que era de cuartana, no le dio, ni después tampoco: restituyó luego la corona y rindió las gracias a la Madre de Dios, visitando otra vez a su Santa Imagen de la Luz>>.

Lo que hizo Benito Gómez quizás nos pueda sonar a una intromisión no muy bien vista, pero lo cierto es, que a la Virgen no le importo el que le quitasen su corona, ya que conociendo sus intenciones de fe cristiana María le curó.
El siguiente milagro es muy parecido al anterior, la diferencia quizás sea, que en este caso al enfermo le van a llevar a su casa la milagrosa corona y el manto de la Virgen, señal evidente de que la fe en estas reliquias era una realidad en los pueblos cercanos al convento de los Jarales. El protagonista del siguiente milagro es D. Diego Moriano, alguien de peso en Villanueva del Fresno, ya que las crónicas franciscanas le ponen el Don antes del nombre; y su caso lo cuentan así. 




El Manto y la Corona de la Virgen  Curo a un Desahuciado


<<El siguiente año de 1606, por el mes de mayo, estuvo D. Diego Moriano vecino de la dicha villa de Villanueva del Fresno quién se encontraba desahuciado del médico, el motivo, una herida que tenía en la cabeza tan penetrante que se le veían los sesos. El doctor le había sacado seis huesecillos del casco, hinchándosele el ojo derecho por lo que sentía un gravísimo dolor. Se le llevó a su casa la Corona y manto de Nuestra Señora de la Luz, y se le pusieron sobre la cabeza y el ojo estas dos reliquias, y desde aquel momento se le quitó el dolor, se le deshinchó el ojo y la herida fue aprisa mejorando, de modo, que dentro de pocos días estuvo perfectamente sano>>

El siguiente actor en esta historia va a ser un animal perteneciente a un vecino de Alconchel, un hombre pobre y enfermo que acudió con dicho animal a la romería de los Jarales a pedir salud para su vida. Lo que le ocurrió al hombre de Alconchel fue, que al final el milagro quién lo va a recibir no va a ser él sino su asno. Lo ocurrido con el burro aparentemente iba a ser una tragedia, pero los documentos nos cuentan que la mano de la Virgen actuó para que el animal no muriese tras haberse caído despeñado desde las peñas situadas junto al convento.   



El milagro del Jumento Despeñado


<<Un hombre de Alconchel vino en romería una mañana a nuestra Señora de la Luz, y por venir flaco y enfermo llegó en un jumento que le habían prestado por ser dicho señor pobre. A la sazón que él llegó, sobrevino mucha gente de otras partes teniendo el pobre hombre su jumento en la vereda del camino que es angosta junto a la casa. Queriéndole el hombre desviar un poco para dar lugar a las demás gentes, el burro se espantó y se cayó de una ladera y altura de más de veinte estados en alto, yendo rodando de peña en peña y de mata en mata hasta llegar a un charco que por bajo se hace de aquel arroyo. Afligido grandemente el pobre hombre por lo visto y ocurrido con el jumento que le habían prestado, entendió que cuando llegó el burro a bajo este habría muerto a consecuencia de las vueltas dadas y los encontronazos llevados con rocas y matas. Y bajando al charco sacó del agua al jumento vivo y sano, entendiendo todos los presentes que la Virgen de la Luz se lo había guardado por haber venido en romería a  su santa casa. El hombre dio muchas gracias a Dios y a nuestra Señora la Reina de los Jarales.>>


De nuevo un personaje importante para la época y dentro del entorno en el que nos movemos, hace acto de aparición desde la villa de Morón. La protagonista que pedirá favor a la Virgen es una tía de la Marquesa de Villanueva del Fresno, el motivo de dicha petición es el tener un hijo que se ha tragado una sanguijuela. Los hechos suceden en 1543 y lo que cuentan los legajos franciscanos de este incidente es lo siguiente.    



<<Doña Mayor Manuel, mujer que fue de Don Diego de Mendoza, alcalde de Morón, villa en Portugal que está tres leguas de esta casa, es una señora muy principal tía de la Marquesa de Villanueva que vive hoy en día viuda en Morón. Dicha señora tiene más de ochenta años, es y fue siempre muy devotísima de los frailes y casa de nuestra Señora de la Luz y es hermana de los mismos frailes. Cuenta esta señora grandes cosas de frailes y milagros acaecidos en esta casa, y entre ellos el siguiente caso que vivió con un hijo pequeño.

El año de 1543, un hijo de esta misma señora tuvo la mala suerte de beberse una sanguijuela la cual se le agarró dentro de la garganta; le dio tanto trabajo y problema el bicho que durante ocho días no cesó de echar sangre por las narices y la boca sin encontrar remedio humano para sacar la sanguijuela. Congojada la madre de ver a su hijo en tanto peligro de poderse ahogar, fue con él en romería a nuestra Señora de la Luz para pedir a la Madre de Dios remedio para su hijo.

Moraba en aquella ocasión en el convento, el fraile Diego de Chávez gran siervo de Dios a quién la dicha Doña Mayor tenía por santo. Le rogó la madre del niño que dijese una misa a nuestra Señora de la Luz por su hijo, confiando recibir merced de la Madre de Dios por medio de su siervo. Fr. Diego de Chávez dijo la misa según vino la mañana, y antes que la acabase, el hijo ya había echado la sanguijuela por las narices a vista de su madre y de mucha gente que allí estaba, con lo que el mozo quedó bueno. Doña Mayor dio muchas gracias a Dios y su Santísima Madre, y en memoria de la merced recibida (que lo consideró por milagro) mandó engastar en oro la dicha sanguijuela, y la dicha señora siempre cuenta y recuenta este caso singular>>.

Grandes sequías, rogativas y milagros

Las rogativas fueron una de las muestras de religiosidad popular que con más efervescencia brotaron desde la Edad Media. Al fin y al cabo, lo que se pedía era la ayuda para poder subsistir, que no es poco, en épocas en que una prolongada falta de lluvias podía acabar con los sembrados, y si era muy general, provocar una crisis de subsistencia.

Aunque en su origen eran oraciones públicas que se realizaban en los tres días anteriores al de la Ascensión para pedir contra enfermedades y plagas, a posteriori se celebraba cuando era necesario suplicar la intercesión de la Virgen contra los males que les azotaban. Estas rogativas, por otro lado, son una fuente de información muy interesante en cuanto a estadística sobre sucesos climáticos, epidemias, plagas y otros, de modo que su estudio y recopilación nos puede ayudar como apoyo en investigaciones en los aspectos económicos, sociales y otros, además de la información antropológica que ofrecen.

La imagen que subyace detrás de una rogativa es mucho más dramática de lo que pueda parecer de antemano. En una sociedad donde la propia subsistencia de una parte importante de la población depende de que pueda o no llover, o que ante una epidemia no hay solución posible, evidentemente provoca la extrema necesidad de ponerse en manos de lo divino. La Virgen de la Luz como hemos podido comprobar por los documentos franciscanos, ha sido siempre una virgen milagrosa para la cultura popular de la zona. Cuando la gente asistía a estas rogativas lo hacía de corazón y a sabiendas, de que su fe firme y segura podía dar resultados positivos ante la negativa situación que estaban viviendo

Presentamos dos casos concretos donde la salida de la Virgen de la Luz de su Santuario, va a propiciar el milagro deseado de la lluvia y en el segundo acontecimiento, a la inversa, es decir, se necesitaba que escampara, ya que era tanta el agua caída que las cosechas estaban a punto de perecer y con ello, el pan de los vecinos. Esto es lo que nos cuentan los diferentes expedientes franciscanos al respecto.  


<<Necesidades muy apretadas por causa de los malos temporales remedió también esta Soberana Señora del cielo y tierra. El año de 1598 se esterilizaban los campos y sembrados por falta de agua. Acordó la villa de Alconchel llevar en procesión esta Santísima Imagen a su parroquia para ver si se producía la ansiada lluvia, preparándose el acontecimiento así: la acompañaban en procesión toda la clerecía y las comunidades de ambos conventos, el de la Luz y el de San Gabriel, y fue Dios servido que al entrar en la villa comenzó a llover continuando las aguas por varios días>>.

Cuatro años después sucedió lo siguiente en una nueva procesión.


<< El mismo año de 1602 era tanta el agua que llovía el día 30 de junio, que se perdían los trigales que antes iban fértiles. Apiadados de la necesidad común, los frailes del convento de nuestra Señora de la Luz sacaron la Imagen en procesión por el atrio que está a la puerta de su iglesia. Estaba el cielo muy cubierto de nublados como amenazando tener más lluvias, pero fue cosa muy milagrosa, que sacando a la Santísima Imagen de su iglesia, el cielo rápidamente se serenó de tal manera que se quitaron todos los nublados haciendo el tiempo que era menester para que la cosecha fuese buena>>


Las rogativas, esas admirables expresiones de las actitudes y sensibilidades colectivas, ocuparon durante la Edad Moderna en Extremadura, al igual que en otras poblaciones tanto de mayores dimensiones como de menor importancia, un lugar preeminente en la vida religiosa de la comunidad.

El hombre y particularmente el campesino que se sentía impotente frente a la naturaleza, necesitaba sentir la protección de las fuerzas divinas ante cualquier amenaza, de ahí que buscara explicaciones y la ayuda de la Divina Providencia. A través de las rogativas, el pueblo solicita e implora mediante una oración que era cantada insistentemente por las principales calles de la población, bondad y clemencia de la divinidad, garantizando con su creencia en tal fenómeno, no solo la supervivencia de la cosecha sino la protección de cualquier peligro natural.

La agricultura durante la sociedad del Antiguo Régimen estaba sometida a frecuentes peligros y desastres como: plagas, sequías, tormentas, catástrofes y otras calamidades naturales. En muchas ocasiones la supervivencia de la colectividad estaba basada en la recolección de la cosecha agrícola anual, de ahí qué si se perdía la misma, peligrara la existencia de la comunidad. Ante la más mínima amenaza, las fuerzas superiores eran invocadas a través de una serie de ceremonias públicas que consistían en recorrer las calles de la población con el fin de atraer el favor divino. La religión en estos casos era una especie de talismán protector. Se creía que con estos actos rituales propiciatorios se conseguiría la intervención mágica de la Virgen, quien ante tal súplica sería capaz de provocar la lluvia, aniquilar la plaga de insectos y protegerles cual madre bondadosa de los desastres que acechaban.

Queridos lectores, acercaros a la historia, porque los sucesos y crónicas del pasado son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.


SED FELICES E ILUSTRAROS

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