Historias de Cheles Jamás Contada

Historias de Cheles Jamás Contadas




Han sido muchas las crónicas que a lo largo de los siglos se han escrito sobre Cheles. Noticias cargadas de inmensa alegría que hicieron vibrar a la población en su momento, y sucesos que mantuvieron a los habitantes de la villa consternados y abatidos por trágicos acontecimientos que sumieron al vecindario durante días en una más que afligida tribulación.

“Historias de Cheles jamás contadas”, va a ser el titular que nos hará desgranar todos esos acaecimientos de entusiasmo y regocijo, por un lado, y por el otro, la triste y siempre negativa realidad de saber, que algunos paisanos nativos del vecindario sufrieron en sus carnes el escarnio cruento de la siempre funesta y nefasta su majestad la muerte.

Dos historias serán las que completarán este primer capítulo. La primera a contar no tiene desperdicio, sobre todo, porque la misma no vas a poner sobre el papel la primera vez que se hizo en Cheles la primera fiesta del Santo Cristo. Se nos dice que fue lo que hubo de festejos durante los días que duró la misma, y lo más interesante, lo que sucedía y acontecía el día 15 de septiembre y que muchos cheleros desconocerán.

La segunda narración real y documentada como la anterior, nos pone la cruda realidad que se vivó en Cheles con la terrible fatalidad que tuvieron que sufrir tres mujeres y un bebe de nueve meses en una tienda situada en la calle Morón. Pero dejemos que sean los documentos encontrados en el Archivo Histórico Nacional, los que nos cuenten con detalles las dos noticias a narrar. Solo deseo que este primer paquete de “Historias de Cheles jamás contadas” siga su curso, y podamos dar a conocer muchas más crónicas que tengo en mi poder, y que se, como las que hoy os voy a presentar, que serán del mismo interés y tendencia que las que en otro momento os he expuesto en este periódico escolar.

Comencemos pues con lo notificado y escrito en este artículo. La primera noticia nos sitúa en el año 1874, fecha en la que un chelero llamado F. G. Gallardo Patiño, escribe la siguiente carta al periódico la Crónica de Badajoz contándole la siguiente noticia.


A Orillas del Guadiana 17 de Septiembre de 1874





“Muy Señor mío y distinguido amigo:

Consecuente en mi propósito de participar a V. cuanto por aquí ocurra, y que puede ser de interés para los numerosos lectores de su acreditado periódico, voy, aunque a grandes rasgos, a describir con todos sus detalles la feria que en los días 13, 14 y 15 últimos se celebró en esta villa.
Cheles, infinitamente más humilde que Mérida o Bancarrota, puede vanagloriarse de que su feria, hace un año creada, no ha carecido de animación, lo cual induce a creer que andando el tiempo y a favor de ciertas reformas de que me ocuparé más adelante, podrá aquella llegar a ser de no poca importancia, pues como acabamos de ver ahora, la proximidad de este pueblo a Portugal influirá siempre para ello. Entremos en detalles.
Para mejor solemnizar, no solamente la feria, sino muy principalmente la festividad religiosa que en honor del Santísimo Cristo de la Paz que celebra anualmente su cofradía, en la tarde del día 13 se corrió en la plaza única de este pueblo, un hermoso toro que por ser bastante bravo dio mucho juego y ocasión repetidas veces a que los improvisados lidiadores bregasen hasta más no poder. La plaza convenientemente dispuesta y coronada de inmensa concurrencia, entre las que sobresalían los vistosos colores de los trajes y adornos de no pocas hermosas, tanto de la población como del vecino país, presentaba un panorama bellísimo y, sobre todo, lo que más encantaba, era ver la cordialidad que entre españoles y portugueses reinaba y la alegría de que todos daban inequívocas pruebas con sus entusiastas expansiones. Ante semejante espectáculo, más de una vez murmuramos, qué si nos agradan los que se ofrecen en animadas poblaciones de mucha mayor importancia en ocasiones idénticas o semejantes, no nos agrada menos por eso lo que aquí tuvimos el gusto de presenciar. Verdad es que había tanta hija de Eva capaz de conmover un santo de piedra, que aquello era por demás. Pero vamos al grano como dice la gente de nuestra tierra y dejémonos de ocuparnos de ellas, pues entonces ni de tiempo ni papel suficiente podremos disponer.

Después de haberse corrido el toro se rifó el mismo públicamente, siendo agraciado un hijo del pueblo, pobre y por añadidura recién casado, lo cual quiere decir, que Dios que no desampara a los suyos, hizo una obra de caridad. Llegó la noche y después de dos horas, desde el atrio de la capilla del Santo Cristo de la Paz se lanzaron al aire profusión de vistosos cohetes y voladores, y se quemaron hermosas ruedas y otros caprichos de fuegos artificiales, el público casi en su totalidad se entregó al baile y al canto, donde ellas y ellos se lucieron y divirtieron a las mil maravillas.

Apareció el día 14 y con él, sin caer un punto la animación del día anterior, nuevos regocijos tuvieron lugar hasta la hora de empezar la celebración de la función religiosa que duró más de dos horas y a la que asistió numerosa concurrencia, toda lujosamente engalanada y en la que lució sus especiales dotes de orador sagrado el señor cura propio de esta parroquia D. Baltasar Romero y Naharro.

Terminada la función, el mayordomo de la expresada cofradía obsequió con un lúcido refresco, no diremos (bufet ni thé dansant) porque nos preciamos de españoles y los galicismos no nos petan al Ayuntamiento y demás convidados.

Concluido esto y después de haberse corrido por las calles dos bravos novillos, el pueblo, casi en masa, se trasladó al rodeo, que sea dicho de paso, es magnífico y que a muy corta distancia tiene para abrevadero de los ganados el río Guadiana, y allí cien y cien episodios de carácter alegre tuvieron lugar entre chalanes y granjeros y muy buenos negocios se hicieron, pues la concurrencia de ganados de todas clases fue notable y mucho más lo fue el tercer día.

Resumiendo: Se han vendido, para Portugal, 120 cabezas caballares y asnales, 22 bueyes de labor, 31 vacas de cría y 325 cerdos de año y de dos años, siendo la mayor parte de este ganado forastero. Se han hecho cambios muy buenos de caballerías mulares portuguesas por yeguas y potros, estos últimos de año a tres años, también de procedencia forastera. Se han vendido también para el mismo Portugal y otras zonas de Extremadura, 428 ovejas, 375 cabras de cría y 224 primales, todo a precios muy ventajosos.
Respecto a otras ventas han sobresalido las de efectos de hoja de lata, loza, paños y quincallas, por lo que puede decirse, que bajo cualquier punto de vista que se mire la feria de Cheles ha sido notable y lo será más todavía si el Ayuntamiento, como creemos está dispuesto hacerlo, señala para la celebración de la misma los días 25, 26 y 27 del mes de enero, con lo cual ganaríamos mucho, pues verificándose la feria de Villaviciosa en Portugal el 29 del expresado mes, los concurrentes a la de Cheles sería en mayor número toda vez que no solamente aprovecharían esta, sino que con bastante comodidad, lo que implica doble ventaja, se trasladarán desde aquí hasta Villaviciosa que dista solo cuatro leguas de este pueblo.

Además de lo dicho, la época a la que nos referimos es la de la salida de montanera y sabido es que no se carece tanto de metálico como ahora, que es lo principal para que concurran muchas y buenas transacciones. Anúnciese pues, tanto en los pueblos fronterizos de Portugal como en los de esta provincia con profusión y oportunamente, el indicado señalamiento si a efecto se lleva: proyéctense algunas distracciones más que atraigan mayor concurrencia; ya que en el pueblo con sus propios elementos y sin practicar sacrificios, se pueden conseguir cosas para el interés moral y económico de Cheles.

No se olvide que la comunicación lleva la vida y el movimiento a los pueblos y que Cheles por su situación está apartado de carreteras y caminos vecinales, y por eso se ve privado de esa comunicación respecto de los demás pueblos de la provincia, en cambio puede y debe encontrarla buscando su proximidad con Portugal y pueblos del mismo país con alguna importancia, y que indudablemente será con motivo de nuestra feria aprovechada por no pocos negociantes y especuladores, de buen género se entiende.

Firmado. F. G. Gallardo y Patiño”.[1]


¿Sorprendidos? Saquen sus propias conclusiones.

La siguiente crónica a contar es mucho más trágica y no por ello menos interesante. No quiero hablar sobre ella, sobre todo y ante todo, porque ya la prensa de la época nos pone en situación narrando y escribiendo lo que sigue.

Las tres Cheleras Quemadas. 18 de enero d 1892


Acerca de un triste suceso ocurrido en Cheles hace pocos días, y del que dimos cuenta en el último número de “La Cronica de Badajoz”, el que encontramos en nuestro ilustrado colega de Madrid “La Justicia” los siguientes detalles.


“El pequeño pueblo de Cheles (Badajoz) ha sido teatro de una terrible desgracia.
Según carta que nos envía D. José Quintero, vecino del citado pueblo, el hecho ocurrió del siguiente modo.

Al anochecer del día 7 del actual la sirvienta Isidora Navarro entró en la tienda de ultramarinos que frente a la casa de sus amos posee Casilda Falcato.
En el referido establecimiento se encontraba además la dueña, las jóvenes Andrea Cuello y Martina Sopa. Al encender el quinqué para despachar la mercancía, Casilda tiró distraídamente la cerilla la cual fue a caer dentro de la lata que contenía el peligroso líquido, incendiándole. Las allí presentes en vez de huir intentaron apagar el incendio, pero este tomando rápidamente incremento se extendió por toda la habitación prendiendo fuego al estallar la lata a los vestidos de las citadas jóvenes. Envueltas por las llamas y dando gritos de dolor y socorro, salieron a la calle la Andrea y al corral de la casa la Casilda y Navarro, llevando la primera entre sus brazos un niño de pecho, hijo suyo. Martina Sopa, única que salió ilesa, viendo que el niño iba a perecer y en la imposibilidad de salvar a la madre, gritó a esta que dejara al infante en el suelo que ella lo recogería.

Así lo efectuó la Martina siendo recogido y salvado de una muerte cierta. A los gritos los vecinos del pueblo acudieron tratando de prestarles auxilio a las desgraciadas mujeres, pero aunque gracias a su arrojo y valentía lograron apagar el fuego, las quemaduras recibidas eran tan graves, que dos de dichas desgraciadas fallecieron a los pocos momentos y la tercera poco después.

Esta catástrofe ha llenado de consternación y luto al pueblo de Cheles”.[2]

Con esta lacerante y desgarradora realidad, damos por terminado este primer capítulo dedicado a esas historias de Cheles jamás contadas”. Les espero en el siguiente artículo para seguir descubriendo nuevas historias documentadas de nuestro pueblo, donde la alegría y la tristeza cabalgan juntas en pro del conocimiento cultural de nuestra historia local.

Queridos lectores, acercaros a la historia, porque los sucesos y crónicas del pasado son cultura, y la cultura, no es enemiga de nadie.


SED FELICES E ILUSTRAROS




[1] Crónica de Badajoz. 17 de septiembre de 1874
[2] La Crónica de Badajoz 18 de enero de 1892.

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